Al menos seis familias se intoxican tras comer marisco de zonas cerradas

Los afectados ingirieron bivalvos que sextuplicaban el nivel apto para consumo

Áreas afectadas por la toxina Áreas afectadas por la toxina

cee / la voz

La prohibida pero arraigada práctica de coger marisco en la playa para consumo particular le ha salido cara estos días a al menos media docena de familias de la Costa da Morte, pues varios de sus miembros acabaron haciendo la digestión en el Hospital Virxe da Xunqueira de Cee aquejados de vómitos, diarreas, mareos y malestar general. La razón no es otra que el elevado nivel de toxina que soportan desde hace ya dos semanas las aguas de la ría de Corcubión, cerrada al marisqueo. Una situación que muchas veces no conocen los particulares y que no siempre respetan los furtivos, con lo que tanto la extracción como la compra de estos productos fuera de los canales autorizados es poco menos que una ruleta rusa.

Lo explica un vecino de Cee, que pide reserva de identidad. «A miña filla estao a pasar mal. Leveina a urxencias e o médico, ademais de darlle tratamento, díxolle que non podía comer nada ata hoxe [por ayer] á noite», cuenta este padre de una familia a la que el marisco tóxico le ha afectado de manera muy irregular. «Foron uns berberechos que apañaron o sábado na praia de Carnota. Á filla fixéronlle dano, a súa nai tamén e, en cambio, aos meus pais, non. Eu tíñaos para comer con arroz, pero penso que non o vou facer», concluye. Aunque desde el Sergas no dan información al respecto, además de los casos de Cee, han trascendido otros en Fisterra, Caldebarcos (Carnota) y O Ézaro (Dumbría). Podrían ser más repartidos por Galicia, porque la toxina está extendida y porque, como explica un portavoz de Sanidade, lo habitual que es estas situaciones -no hay constancia de que ninguna fuese grave- se atiendan en los centros de salud y no hay un registro centralizado. Eso sí, tanto médicos como profesionales del mar invitan a la gente a tomarse en serio las prohibiciones, porque la intoxicación puede quedarse en una simple gastroenteritis pero también causar secuelas neurológicas o incluso la muerte. El submarinista fisterrán Guillermo Traba, con una dilatada trayectoria extrayendo longueirón y que conoce personalmente a algunos intoxicados, advierte de que la situación es grave. «O límite para vender o marisco está en 160 microgramos por quilo. Doutras veces que estivo pechado, andaba en 600 e agora dá máis de 1.000, co que hai que ter coidado», señala este mariscador para el que estos valores, que sextuplican los permitidos, deberían ser disuasorios para que a nadie se le ocurriese extraer productos ni comprárselos a los furtivos.

La marea roja, por ahora, no remite. Al contrario. Todos los polígonos bateeiros están cerrados a la extracción para desesperación de un sector en plena campaña de verano. De hecho, la mexilloada de las fiestas de Boiro se tuvo que hacer el pasado fin de semana con oreja de cerdo y chorizos. La situación no es mejor en los bancos marisqueros. El 48 % están cerrados. En la Costa da Morte solo se puede extraer marisco en Baldaio, aunque ayer estaban abiertos los bancos de Camariñas y Corme para navaja y longueirón. En Corcubión están a la espera de que lleguen los resultados de los análisis para ver si se puede abrir.

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