Gakushi Ishimura: «Queremos desmontar la mala imagen que tiene la pesca de espada y quenlla»

Asesor Técnico de la Cooperativa de Pescadores de Kesennuma. Su organización pretende, al igual que la gallega Orpagu, certificar la sostenibilidad de su pesquería de tiburón y afines


redacción / la voz

Del tsunami que en el 2011 barrió Japón se recuerda lo de Fukushima por el desastre de la central nuclear. Pero tan o peor parada salió Kesennuma, puerto pesquero, que ese 11 de marzo apareció con buena parte de su flota sobre el asfalto y dos decenas de miles de vecinos muertos o desaparecidos. Hoy, su sector pesquero no está del todo recuperado, pero empieza a levantar cabeza. Lo explicó el asesor técnico de la Cooperativa de Pescadores de la ciudad, Gakushi Ishimura (Hokkaido 1971), que ha estado en Galicia, en la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu), para conocer su funcionamiento y estudiar posibles proyectos conjuntos de mejora de la pesquería, no en vano andan ambos enfrascados en conseguir la certificación MSC (Marine Marine Stewardship Council) para sus capturas.

El también profesor asociado de la Universidad de Iwate invitó a los guardeses a visitar Kessennuma, donde existen alrededor de 40 empresas dedicadas al procesado y transformación de las especies capturadas por los palangreros, un dato que supone el 10 % del empleo en la ciudad.

-¿A qué pesquerías se dedica su organización, cuántos barcos están adscritos y cuál es su peso en el sector?

-La cooperativa está compuesta por 17 barcos palangreros de 119 toneladas que operan en aguas distantes del Pacífico Norte y se dedican a la captura de pez espada y tintorera. La cooperativa es actualmente la única organización pesquera en Kesennuma, puerto que centra su actividad procesadora en la transformación de la tintorera, por lo que es un actor clave en el sector y en la región. Además, desde el terremoto y tsunami del 2011 es la única organización pesquera que ha sobrevivido, a pesar de haber perdido dos barcos.

-¿Dónde tienen sus mercados?

-Los principales mercados son locales, en Japón. En el caso de la tintorera, la carne y las aletas son destinadas al consumo humano directo, mientras que los huesos y la piel se dedican a la industria farmacéutica. El pez espada es destinado enteramente para consumo humano.

-¿La actividad de sus embarcaciones es similar a la que realiza la flota gallega o difiere por completo?

-La principal diferencia es el área de pesca, es decir, el Atlántico y el Pacífico, porque sorprendentemente el resto de las operaciones son muy similares. Por supuesto, una importante diferencia es que nuestra flota no es congeladora, sino refrigeradora, lo que también afecta a la duración de las mareas, que en el caso de nuestra flota es de 30 días, mientras que la gallega suele hacer mareas más largas.

-¿Por qué han decidido obtener el certificado MSC para su pesquería?

-El motivo principal es la reputación y la mala imagen y estereotipos creados sobre nuestra pesquería. Queremos probar que nuestra actividad es sostenible y nuestros pescadores de Kesennuma quieren recuperar el orgullo de su profesión. MSC puede ayudarnos a alcanzar estos objetivos.

-¿Qué pasos han dado ya?

-Ya hemos realizado y finalizado una preevaluación y actualmente estamos preparando el proceso de evaluación completa para empezarlo en los próximos meses, probablemente a final de agosto.

-¿Qué beneficios concretos esperan que les reporte la certificación?

-El principal y más importante beneficio es recuperar el orgullo de la pesquería y de los pescadores, y probar al mundo la sostenibilidad de nuestra pesquería.

-¿Por qué han acudido a Galicia y en concreto a Orpagu?

-Actualmente, son las dos únicas pesquerías similares que están sufriendo la misma presión social y por tanto los problemas a los que se deben enfrentar son similares. Además, las motivaciones de los pescadores son las mismas y por tanto es importante compartir nuestras experiencias.

-¿Han encontrado apoyo?

-Realmente tenemos las mismas motivaciones y, por tanto, he sentido mucha empatía a la hora de encarar los mismos problemas. Igualmente he encontrado mucho interés por parte de los pescadores de Orpagu por aprender de nuestras experiencias, que por otro lado es la misma misión que los pescadores de Kesennuma me encargaron para este viaje.

-Su flota pesquera fue duramente golpeada por el tsunami del 2011, ¿se han recuperado? ¿Cómo lo han conseguido?

-Hemos construido nuevos barcos con el apoyo financiero del Gobierno, aunque todavía no nos hemos recuperado totalmente, porque el sector del procesado todavía no lo ha hecho completamente. Por ejemplo el precio de la tintorera es todavía la mitad que antes del tsunami, si bien es cierto que el precio del pez espada es superior ahora.

-Para evitar el «finning», la UE ha impuesto a la flota comunitaria la política de aletas adheridas, ¿su flota tiene que observar alguna norma estatal para garantizar que no se produzca esa práctica?

-Tenemos una regulación similar que prohíbe el finning, pero en nuestro caso no nos afecta demasiado porque no cortamos las aletas a bordo, este proceso se realiza siempre en tierra.

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