Peritos ligan el naufragio del «Mar de Marín» a luces irregulares del carguero

No hay todavía informe oficial del choque en la ría de Vigo, hace casi un año

Buzos especializados inspeccionaron el casco del mercante tras el impacto con el arrastrero.
Buzos especializados inspeccionaron el casco del mercante tras el impacto con el arrastrero.

vigo / la voz

A punto de cumplirse un año (lo hará el 1 de abril) del hundimiento en la boca de Cíes del pesquero Mar de Marín, tras impactar contra el carguero Baltic Breeze, sigue sin ver la luz el informe oficial de la mayor tragedia marítima registrada en las Rías Baixas en la última década. «Tiene que estar a punto de salir», confía el armador del arrastrero, Francisco Freire, que mantiene la tesis de que «si nuestro patrón tomó decisiones equivocadas a la hora de hacer la maniobra se debió a las señales erróneas que recibía del carguero, que cometió irregularidades importantes».

Basa su afirmación no solo en la convicción de que la experiencia del patrón «no le habría llevado a actuar de la manera que lo hizo de no haber una razón de peso», sino también en el informe pericial independiente elaborado por Gabriel de Llano Monelos y Vicente Beceiro Veiga, capitanes de la Marina Mercante y profesores del departamento de Ciencias de la Navegación de la Universidad de A Coruña.

Según se recoge en dicho informe técnico, presentado en el juzgado con motivo de la apelación tras el sobreseimiento de la causa penal dictado por la magistrada del juzgado de instrucción número 7 de Vigo, el Baltic Breeze «incumplió las instrucciones contenidas en los avisos a los navegantes que obligan a todos los buques mayores de 20 metros a situarse en el punto de recalada/notificación latitud 42°, 08? , 86?? N, longitud 008°, 57?, 00?? W, por lo que no estaba correctamente arrumbado en ese punto obligatorio».

Explican los peritos que no es un mero incumplimiento reglamentario, sino que tiene trascendencia en la causa del abordaje, puesto que esos puntos no están representados en las cartas caprichosamente, sino pensados para que en dispositivos de este tipo los buques lleven unos rumbos concretos y previsibles para el resto de las embarcaciones.

Un segundo error por parte del carguero fue, según los técnicos, encender las luces de maniobra «que velaron o interfirieron» en la buena visibilidad de las luces de posición roja y verde de los costados, las únicas que, de acuerdo con la normativa, pueden estar visibles durante la navegación. En las diligencias previas presentadas en el juzgado se explicita que esta conclusión de los especialistas pone de manifiesto «que no es correcto lo que establece el auto de archivo en cuanto a que el Baltic Breeze navegaba con las luces correctas».

Negligencias «graves»

Tanto uno como otro incumplimiento se considera que constituyen «dos graves negligencias por parte del capitán y mandos del Baltic Breeze» y fueron el «factor determinante» de que el patrón del Mar de Marín interpretase erróneamente la situación del carguero.

Con independencia de dichos incumplimientos, los peritos aseguran que el Baltic Breeze también actuó de forma negligente tras haber iniciado el pesquero la caída a babor. Explican con datos técnicos que ante esta maniobra del Mar de Marín el mercante debía haber reducido máquina. De haberlo hecho, el abordaje no se hubiese producido.

La defensa del armador del pesquero la lleva Alberto Penelas, abogado del prestigioso bufete especializado en derecho marítimo Amya, conocido por la defensa en anteriores hundimientos como los del Siempre Casina, Cordero, Buraz, Fátima, Zafir, Arosa, Pescalanza, Hansa o Santa Ana, entre otros.

La armadora retomó la actividad en octubre con el «Atardecer»

Loiramar, empresa propietaria del Mar de Marín, reanudó su actividad el pasado mes de octubre. «Compramos un barco de segunda mano, el Atardecer, para volver a hacer lo único que sabemos: pescar», explica el armador, Francisco Freire, que añade que, al igual que su anterior buque se dedican al arrastre de litoral entre Estaca de Bares y Portugal, con gallo, rape y cigala como especies objetivo. También como en el Mar de Marín nueve personas integran la tripulación. Entre esta no hay ninguna de las cuatro personas que sobrevivieron a la tragedia aquella madrugada del primero de abril. «Tardamos medio año en volver al mar y las familias tienen que comer. Se enrolaron en otros barcos», dice.

Francisco Freire subraya que si bien es cierto que esperan cuanto antes que el Ministerio de Fomento haga público su informe, la importancia de este es «relativa», ya que se limitará a explicar cómo pasaron las cosas, pero no señalará responsabilidades. En todo caso, sirve para tomar medidas con el fin de que no se repita un accidente igual.

Más determinante será la decisión judicial de reconsiderar el sobreseimiento de la causa, «ante las razones de peso que se esgrimen en el informe de los expertos». También faltan por dilucidar las responsabilidades civiles. En este caso, los más interesados en que el proceso avance son los seguros que, según confirma Freire, ya han adelantado el dinero de las indemnizaciones tanto a las familias como a la armadora. «Puede haber diferencias en algunas cantidades, pero el grueso está pagado», dice.

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