La carretera siempre olvidada

El tramo Momán-Cabreiros de la LU-170 tiene un deterioro que se agudiza año tras año


VILALBA / LA VOZ

El 2 de abril del 2016, en una entrevista concedida a La Voz de Galicia con motivo de su renuncia como concejal, Tomás Rodríguez (PP), que había sido alcalde de Xermade del 2003 al 2015, afirmaba que el peor recuerdo que se llevaba de su etapa en la corporación era no haber logrado el arreglo de la carretera LU-170 entre Momán y Cabreiros. Dos años después, con Roberto García (PSOE) al frente de la corporación, una pancarta colocada en la fachada de la casa consistorial reclama el arreglo de la vía, lo que motivó la convocatoria de una concentración en Xermade en abril del año pasado; eso sí, por ahora sigue siendo una plegaria no atendida.

Si se circula de Momán a Cabreiros, como hizo ayer el autor de este reportaje, se comprueba que el deterioro de la vía en ese tramo de once kilómetros no hace sino hace aumentar año tras año. La falta de obras de mejora y los efectos de las circunstancias meteorológicas hacen mella en la vía, cuya importancia en la vida del municipio se comprueba con un simple recorrido: pasa a pocos centenares de metros del casco urbano xermadino y al lado del polígono, tiene accesos a otras parroquias, confluye con la AG-64 en Cabreiros, y hay casas y explotaciones ganaderas a poca distancia de la calzada. Si además se recorre el tramo Momán-Trasparga, perteneciente en su mayor parte al municipio de Guitiriz, se accede a la A-6.

Un firme en mal estado, una sucesión de curvas muy cerradas y unas cunetas con maleza que obligan a los conductores a estar pendientes de no apartarse de la calzada son características de la carretera, que en algunos puntos, además, combina varios de esos rasgos. Nada más salir de Momán hacia Cabreiros, hay un estrecho puente que obliga a realizar giros muy pronunciados en un lugar en el que el deterioro de la calzada es igual que en otros sitios. Solo los últimos 900 metros se libran de esas contrariedades, ya que ahora la carretera, en lugar de desembocar en la LU-861 a la altura del barrio de O Chao, acaba en una rotonda que permite a los conductores incorporarse a la autovía Ferrol-Vilalba o a las carreteras LU-861 y LU-540 y, sobre todo, olvidar los contratiempos de un desplazamiento plagado de incomodidades.

Desde el 2004, en cambio, de Momán a Trasparga se circula por un tramo en buen estado, mejorado por la Xunta con una inversión de ocho millones de euros, que causa en los conductores un contraste tan grande como el día y la noche.

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