Un motivo de pena en Pena Grande

Dos asociaciones han denunciado ante el Seprona una plantación de eucaliptos con posibles daños

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VILALBa / LA VOZ

En la zona de Pena Grande, lugar de gran valor arqueológico de la parroquia de Santaballa, y en su entorno se suceden situaciones que más parecen motivo de pena que de satisfacción colectiva. La última tuvo luga en días pasados y fue divulgada ayer: dos asociaciones, Adega y Mariña Patrimonio, informaron de la presentación de una denuncia ante el Servicio de protección de la naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil por los daños causados en una de las mámoas durante la realización de trabajos forestales, en los que se llevó a cabo una plantación de eucaliptos y se abrieron unos surcos sobre ellas.

La zona afectada es una necrópolis en la que hay al menos diez cámaras funerarias; no está situada en la misma parcela que el conocido abrigo arqueológico, ubicado en una parcela sobre la que se tramitó la cesión al Concello, sino varios centenares de metros más al norte, cerca ya de la parroquia de Lousada (Xermade).

El reponsable de Mariña Patrimonio, Manuel Miranda, manifestó ayer que se sospechaba de posibles daños a una de las cámaras de las mámoas al haberse removido parte de la estructura. El colectivo ya alertó en otras ocasiones de daños a mámoas, por trabajos relacionados con plantaciones forestales en diversos municipios de Terra Chá y de A Mariña, y mostró su malestar por los «insensibles» comportamientos de la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria en este asunto.

Lo ocurrido podría llevar implícita la aplicación de sanciones por dos motivos. En primer lugar, los trabajos se realizaron en un terreno en el que la plantación forestal suponía un cambio de uso, lo que exige la existencia de una autorización administrativa. Por otro lado, habrá que evaluar el estado de la mámoa en general y de la cámara en particular para comprobar si se causaron daños al removerse la estructura.

Anuncio de subasta

La situación de Pena Grande ya fue motivo de preocupación en el pasado otoño. El terreno del abrigo arqueológico iba a ser vendido en subasta, con el sistema de ofertas al alza en sobre cerrado y con un precio de salida de 7.7855,66 euros, tras haber quedado a disposición de desconocido en el proceso de concentración parcelaria de Santaballa, terminada en la pasada década.

Esa posibilidad causó un notable rechazo. El BNG dio la primera voz de alarma, y a sus críticas pronto siguieron otrsa, lanzadas por En Marea y por el PSOE. El Ministerio de Hacienda decidió finalmente retirar la finca, de 35.512 metros cuadrados, de los terrenos incluidos en la puja, después de que alguna asociación incluso mostrase su intención de presentarse para dedicarla a fines socioculturales y evitar que otros futuros pudiesen dañarla.

El Concello de Vilalba no mostró intención de participar en la subasta, pero sí aceptó tramitar la cesión y recibir el terreno para iniciar después un proyecto de divulgación.

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