La alcaldesa de Vilalba pierde una cuestión de confianza que no pone en peligro el gobierno local
VILALBA
El BNG mantiene su voto negativo, pero sin posicionarse a favor de una moción de censura
16 abr 2026 . Actualizado a las 17:36 h.La situación política de Vilalba se enfrenta a un escenario que durará por lo menos un mes. La alcaldesa, Marta Rouco, perdió este jueves la cuestión de confianza a la que decidió someterse al ver rechazados el presupuesto de este año. Como en el pleno de marzo, el concejal del BNG, Tino Alvite, votó en contra, y esa postura, sumada a los ocho votos del PP, evidenció de nuevo la falta de mayoría del ejecutivo formado por el PSOE (cinco ediles) y por Vilalba Aberta. Al no contar la regidora con la confianza del pleno, se abre un plazo de 30 días para que se presente una moción de censura.
El BNG ya anunció en días pasados que no haría ningún movimento que entregase el bastón de mando al PP, aunque en el pleno de este jueves se comprobó que la distancia entre el Bloque y el gobierno local no se ha reducido en los últimos días. Por el contrario, Alvite y Rouco se cruzaron reproches sobre el desinterés de unos y otros por superar desavenencias y alcanzar un acuerdo.
El concejal nacionalista expuso en el pleno los dos puntos que consideraba irrenunciables para variar su postura, la peatonalización de la plaza de Santa María y la reapertura del Museo de Prehistoria e Arqueoloxía de Vilalba (Mupav), que competen, respectivamente, a las áreas de Mobilidade y de Cultura, en manos de Vilalba Aberta.
El teniente de alcalde Modesto Renda afirmó que la peatonalización de la plaza estaba condicionada a la creación de algún párking al aire libre que pudiese librarla de coches y que su postura era una muestra de «lealdade» con los vecinos y con el pacto de gobierno firmado con el PSOE. En cuanto al museo, recordó que existía una orden de disolución dictada por el Gobierno, basada en incumplimiento de criterios de estabilidad presupuestaria, y que se abrían después dos opciones: o integrarlo en la red de la Diputación o en la de la Xunta, medida ya explorada sin éxito por el gobierno local, o asumir en solitario el funcionamiento, lo cual supondría un gasto anual de unos 130.000 euros y obligaría a recortar fondos de otras partidas.
El popular José María García-Leira Boado negó que la postura de su grupo fuese un bloqueo; dijo que era una señal de su postura como fuerza de oposición, y cuestionó la prioridad que da el gobierno a la aprobación del presupuesto si en el pasado mandato se gobernó prorrogando el del 2019, elaborado cuando aún gobernaba el PP. Insistiendo en que el retraso del presupuesto, que tardará un mes en aprobarse, era responsabilidad del ejecutivo, el edil popular lanzó varias propuestas en el pleno en busca del apoyo de otros grupos: dedicar 100.000 euros a la reapertura del museo, establecer un sistema de subvenciones en régimen de concurrencia competitiva y recuperar el doble sentido de la circulación en la rúa da Pravia fueron sus medidas, aunque la alcaldesa acusó al PP de tener una conducta caracterizada por «moito falar e pouco facer» y se preguntó si el comportamiento de los populares se debía a insolvencia o a mala fe.
Antes de la votación, en la que el secretario llamó por orden alfabético a los concejales, Rouco apeló a un cambio de postura del BNG asegurando que «o voto responsable é a abstención». Alvite reiteró que el gobierno local había hecho caso omiso a los planteamientos de su grupo, y antes de su intervención final censuró la actitud del grupo de gobierno: «Vostedes, PSOE e Vilalba Aberta, non teñen palabra», declaró.