Vilalba ensaya el uso de energía solar en las aulas y en los automóviles

El IES Peña Novo ha instalado placas fotovoltaicas en la cubierta

El área de automoción del IES Peña Novo tiene coches con motor eléctrico desde hace años
El área de automoción del IES Peña Novo tiene coches con motor eléctrico desde hace años

VILALBA / LA VOZ

Energía de origen solar que se puede utilizar en aulas y en automóviles. El IES Peña Novo, de Vilalba, ha instalado en la cubierta del edificio placas fotovoltaicas cuyo será variado después de que se incorpore a la red eléctrica: tanto puede usarse para las aulas, alimentando la iluminación de dependencias del edificio o de ordenadores, como para un punto de recarga de coches de motor eléctrico, colocado en la zona de talleres.

Las 22 placas instaladas generarán en total diez kilovatios por hora. Así se podrían cubrir las necesidades de los cinco talleres del departamento de automoción, impulsor del proyecto, sin descartar que con esa energía funcionen los ordenadores que utilizan los alumnos del centro (unos 200). El instituto se convertirá así en un banco de pruebas, como explica Juan Dorado, profesor del área de automoción. La energía que se generará también se estima suficiente para poder cubrir las necesidades de una vivienda de dos pisos o de una casa unifamiliar.

Con un aparato colocado dentro del edificio —un inversor, precisa Dorado—, la corriente continua pasa a alterna, condición indispensable para poder ser utilizada. En el punto de recarga instalado en los talleres, basta con mover un interruptor para decidir si se utiliza energía de la red general o procedente de los paneles fotovoltaicos o se combinan las dos. En el instituto, también se colocará un medidor para saber cuánta energía se va generando y consumiendo en cada momento.

La principal producción en las placas coincide con las horas centrales del día. El proyecto no recoge la posibilidad de almacenar energía, aunque en el mercado ya hay baterías de almacenamiento, como apunta el profesor Juan José López. Su utilización, detalla, plantea el problema del uso que se les da cuando se acaba su vida útil; no obstante, empiezan a verse posibilidades de reciclaje.

López asume que la producción de energía no se mantendrá uniforme todo el año y que en algunos meses, sobre todo en invierno, descenderá. ¿Cuántas horas de sol pueden considerarse garantizadas? «Esa dúbida témola todos», admite. Pero agrega que el proyecto está diseñado para evaluar la viabilidad del sistema y para llegar a disponer de datos reales.

Práctica habitual

El uso de coches alimentados con energía eléctrica en este centro no es novedad sino práctica habitual desde hace varios. Ahora, explica el profesor Dorado, en el IES Peña Novo se está gestionando la llegada de un vehículo de nueva generación; no solo se emplearía para explicaciones del ciclo medio de automoción, sino también para comprobar su funcionamiento con la energía obtenida en las placas.

Este nuevo proyecto tiene por título «Fogar e vehículo conectados e sustentables»; forma parte del programa FP Innova, impulsado por la Xunta, y cuenta con el apoyo de tres empresas (Moncho y Santomé, de Vilalba; Dielectro Industrial, de Lugo, y Sonepar Spain).

En un viaje Lugo-Vilalba-Lugo, de unos 70 kilómetros, un coche con motor eléctrico puede consumir unos 16 kilovatios. Con un cargador rápido, en unos 30 o 40 minutos ya se logra un nivel aceptable de reservas. Esos vehículos resultan indicados sobre todo para desplazamientos urbanos; pero Juan José López subraya que esta iniciativa, en la que se evalúa el uso doméstico de la energía solar, abre también posibilidades a zonas rurales.

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