Hace 25 años, el Concello de Vilalba empezaba a regular la cría de capones

Quería que los criadores recuperasen modos tradicionales de cuidado y alimentación

La feria (en la imagen, la del 2019) sigue siendo un acontecimiento relevante en Vilalba
La feria (en la imagen, la del 2019) sigue siendo un acontecimiento relevante en Vilalba

VILALBA / LA VOZ

Hablar de capones de Vilalba lleva a pensar, casi sin esfuerzo, en tradiciones. Por un lado, la Feira do Capón de Vilalba no tiene un número concreto de ediciones, porque entre otras cosas fue la evolución de la costumbre de pagar rentas y foros con esos animales; por otro, las recetas para la preparación de capón están presentes en libros desde hace décadas.

No hace falta ser un gran conocedor de la capital chairega para establecer ese vínculo entre el lugar y el producto. Pero si se repasa un poco la evolución del certamen, se observa que la tradición ha ido acompañándose de cambios y de actualizaciones. Hace 25 años, el Concello pretendía regular la cría de estas aves, aunque en la intención había tanto respeto al pasado como adaptación a los nuevos tiempos.

Lo que se proyectaba era la recuperación de métodos tradicionales en el cuidado y en la alimentación. Así, se quería volver al sistema de crianza en las capoeiras, en donde los animales pasan las últimas semanas antes del sacrificio, y rechazar razas que producían ejemplares alejados del aspecto y del peso tradicionales.

Los cambios que se buscaban no constituían una interrupción: la feria de 1995 ya estaba casi completamente preparada, se había fijado el 21 de diciembre como día de celebración y se esperaba la presencia de unos dos mil ejemplares. El Concello preveía poner en marcha esos planes de innovación unos meses después, cuando ya la campaña estuviese cerrada.

25 años después, del capón puede hablarse por su perfil tradicional y por los cambios introducidos. La feria sigue celebrándose en vísperas de Navidad, y la alimentación a la antigua usanza, con los matices que cada criador decida introducir, garantiza el peso, el color y el sabor característicos. No obstante, tiene lugar en una carpa que se coloca en la plaza de la Constitución, con lo que han quedado atrás la plaza de Santa María, el pabellón municipal y el aparcamiento subterráneo, que la habían acogido sucesivamente antes de ese cambio.

Una IXP

El capón tiene además una Indicación Xeográfica Protexida (IXP). El territorio que abarca incluye otros municipios de la comarca, aunque siguen siendo criadores de Vilalba los protagonistas de la feria. El número de animales criados anda en torno a los 1.800 desde hace años, si bien ha aumentado la venta antes del certamen, al mismo tiempo que se ha incrementado la presencia del capón en la oferta de restaurantes de Vilalba y de otros lugares. Los criadores están agrupados en una asociación, y los capones llevan etiquetas y chapas que indican su origen; mientras tanto, la capital chairega sigue aportando un producto que es uno de los elementos con los que se asocia claramente la Navidad. En esta ocasión, debido a la pandemia, el Concello acordó suspender la tradicional feria. 

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