Hace 20 años, la Xunta defendía que el trazado de la A-8 pasase por Vilalba

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ María palacios VILALBA / LA VOZ

VILALBA

La A-8 en los alrededores de Vilalba, cerca de la rotonda de Grandisca, donde desemboca la AG-64
La A-8 en los alrededores de Vilalba, cerca de la rotonda de Grandisca, donde desemboca la AG-64 ALBERTO LÓPEZ

El Gobierno decidió que la transcantábrica desembocase en la A-6 en Baamonde

24 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La necesidad de que Galicia tuviese conexión por autovía con Asturias y con el resto de la cornisa cantábrica fue vista como una necesidad evidente. Cuando llegó el momento de concretar el trazado de esa autovía, la polémica se hizo igualmente evidente. Hace 20 años, la Xunta sostenía que la transcantábrica debía pasar por Mondoñedo, por Abadín y por Vilalba, con lo que desembocaría en Baamonde en la autovía del Noroeste (A-6), construida unos años antes.

El dilema estaba al rojo vivo: o litoral, con un trazado que acabaría en Ferrol, o interior, con una traza que en Barreiros se alejaría de la rasa costera. Los que proponían la primera opción se hacían notar: convocaron protestas en Ferrol y en Viveiro para reclamar que autovía se construyese cerca de la costa, recelando de la idea de diseñar un corredor por la franja litoral como alternativa.

Con el PP gobernando en Madrid y en Santiago, los defensores del trazado interior se expresaban con menos vehemencia pero dejaban caer otros argumentos: tendría menos complicaciones orográficas, menos coste y menos impacto ambiental. El asunto preocupaba incluso por las repercusiones locales, con lo que se introducían matices más allá de los criterios partidistas: por ejemplo, el Concello de Ribadeo, gobernado por el PP, quería mantener su conexión de proximidad con Castropol, y el de Mondoñedo, también en manos de los populares, pedía que la autovía respetase la Cova do Rei Cintolo y se acercase al alto de O Fiouco.