Hace 20 años, la Xunta defendía que el trazado de la A-8 pasase por Vilalba

El Gobierno decidió que la transcantábrica desembocase en la A-6 en Baamonde

La A-8 en los alrededores de Vilalba, cerca de la rotonda de Grandisca, donde desemboca la AG-64
La A-8 en los alrededores de Vilalba, cerca de la rotonda de Grandisca, donde desemboca la AG-64

vilalba / LA VOZ

La necesidad de que Galicia tuviese conexión por autovía con Asturias y con el resto de la cornisa cantábrica fue vista como una necesidad evidente. Cuando llegó el momento de concretar el trazado de esa autovía, la polémica se hizo igualmente evidente. Hace 20 años, la Xunta sostenía que la transcantábrica debía pasar por Mondoñedo, por Abadín y por Vilalba, con lo que desembocaría en Baamonde en la autovía del Noroeste (A-6), construida unos años antes.

El dilema estaba al rojo vivo: o litoral, con un trazado que acabaría en Ferrol, o interior, con una traza que en Barreiros se alejaría de la rasa costera. Los que proponían la primera opción se hacían notar: convocaron protestas en Ferrol y en Viveiro para reclamar que autovía se construyese cerca de la costa, recelando de la idea de diseñar un corredor por la franja litoral como alternativa.

Con el PP gobernando en Madrid y en Santiago, los defensores del trazado interior se expresaban con menos vehemencia pero dejaban caer otros argumentos: tendría menos complicaciones orográficas, menos coste y menos impacto ambiental. El asunto preocupaba incluso por las repercusiones locales, con lo que se introducían matices más allá de los criterios partidistas: por ejemplo, el Concello de Ribadeo, gobernado por el PP, quería mantener su conexión de proximidad con Castropol, y el de Mondoñedo, también en manos de los populares, pedía que la autovía respetase la Cova do Rei Cintolo y se acercase al alto de O Fiouco.

Triunfó el trazado interior, pero no de manera inmediata. Los primeros tramos de la A-8 que tocaron terreno vilalbés, Vilalba-Regovide y Regovide-Abeledo, no se abrieron hasta el 2007; la conexión con la A-6 en Baamonde se logró un año después, pero hubo que esperar al 2014 para ver acabado todo el trazado gallego de la transcantábrica.

20 años después, Vilalba dejó atrás su papel de nudo de carreteras para ser confluencia de autovías, porque Ferrol quedó conectado con la A-8 con una vía de alta capacidad que acaba en la capital chairega. El alto de O Fiouco se hizo famoso por las abundantes nieblas, que a menudo obligan a cerrar la autovía y a circular por la vieja N-634 y para las que el Gobierno está buscando soluciones.

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