Una carretera con solera que resume la vida de Vilalba

La calle Plácido Peña, antigua salida hacia Ferrol y Viveiro, es una vía con negocios tradicionales y marcas de fuera, y alberga variados tipos de viviendas


VILALBA / LA VOZ

La carretera de Ferrol fue la primera que se abrió en Vilalba. Así, cuando la segunda mitad del siglo XIX aún andaba por su juventud, empezó a asentarse el perfil de Vilalba como nudo de comunicaciones, puesto que a esa vía pronto le siguieron otras. La población que ya era un cruce de caminos comenzaba a usar su ubicación como baza económica.

Esa primera vía salía de Vilalba por un trazado que luego se varió, al construirse el puente situado en Os Freires. La calle que enlaza el centro con ese lugar tiene menos tráfico desde que en el 2004 se construyó una variante de Sete Pontes a Grandisca. Aunque el tráfico que va hacia Viveiro, As Pontes y la ciudad departamental ya no pasa por el centro, la calle por la que antes discurrían esos vehículos, Plácido Peña, sigue siendo una de las destacadas de la localidad y resume gran parte del perfil socioeconómico de la capital chairega.

La calle, dedicada a un médico que luchó con denuedo para aliviar a sus vecinos de las garras de la gripe de hace cien años, comienza en uno de los cruces más conocidos. La apertura de la citada variante redujo el número de vehículos; pero la mejora de la visibilidad si se sube por Plácido Peña y se gira a la izquierda, para seguir por Campo de Puente, sigue siendo mejorable.

El firme se arregló hace años, dentro de una actuación que enfrentó durante años al Concello con la Xunta antes de llevarse a cabo. Hay coches aparcados a ambos lados, y en ese primer tramo no son raros los problemas de vehículos parados en doble fila. Como en otras vías del casco urbano, hay tráfico en doble sentido y vehículos aparcados en ambas márgenes. Dotar al centro de aceras más amplias ha sido y es una asignatura pendiente en Vilalba.

El perfil comercial de la capital chairega está presente sobre todo en el primer tramo de la calle, el que va del cruce con Campo de Puente y la rúa da Pravia a la intersección con las calles Cidade de Viveiro y As Pontes. Bares de solera (el Lanzós o el Avenida), negocios de fotografía (Foto Amador), tiendas de ropa de apertura casi reciente (Carapuchiña Vermella) o papelerías (Papérix) son algunos nombres que muestran esa actividad comercial característica de la Vilalba contemporánea. También lo demuestran otros nombres -no vilalbeses sino foráneos, como Familia y Mercadona-, ejemplo de los supermercados que funcionan en la villa.

Os Catro Camiños, donde la calle se cruza con Cidade de Viveiro y As Pontes, marca una cierta frontera a partir de la que decrece la actividad comercial, aunque sin desaparecer. Un poco más abajo la Vilalba de hace décadas y la que puede crecer en las próximas se dan la mano. A la derecha, el edificio del Hospital Asilo, convertido en residencia de personas mayores y en unidad para enfermos de alzhéimer; a la izquierda, la rúa do Cotarón, por la que se accede al Auditorio y en la que se han construido los primeros edificios.

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