Cementerios rurales de Terra Chá se amplían porque emigrantes compran nichos

Parte de los entierros en pequeñas parroquias son de vecinos que viven fuera


VILALBa / LA VOZ

Disminuye la población rural en la Terra Chá, como en otras comarcas, pero se amplían los cementerios. Los nichos no solo son comprados por vecinos de pequeñas parroquias, sino que los adquieren también emigrantes que conservan el contacto con su lugar de origen. Incluso una parte estimable de los entierros que se celebran a lo largo del año en pequeñas localidades son los de vecinos cuyos restos reposan en donde nacieron.

Un repaso a las parroquias cuyos camposantos están recién ampliados o próximos a tener más espacio confirma esa tendencia. Al primer grupo pertenece la parroquia vilalbesa de Román; al segundo, la de A Torre, situada también en el municipio de Vilalba. También están recientes aún ampliaciones como Soexo (Vilalba) o Baroncelle (Abadín).

Félix Villares, responsable del área de Patrimonio de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, afirma que en la mayoría de las ampliaciones hay como causa el interés de personas que viven fuera por comprar nichos, que por lo general tienen tres o cuatro sepulturas. A los motivos sentimentales y afectivos se les unen también los prácticos, ya que en una gran ciudad puede haber dificultades para encontrar nichos, que no solo serán más caros sino que se entregan en régimen de concesión por un determinado número de años.

Esos aspectos no se dan en una parroquia, y en algunas, explica Villares, suele imperar la colaboración entre párroco y vecinos: aquel se encarga de los trámites y de los permisos, y estos, de la contratación de la obra. La cuestión administrativa, agrega, no es trivial, pues se requieren autorizaciones de distintas administraciones. Villares -que además se encarga de las parroquias vilalbesas de Belesar, Soexo y Distriz- explica que la Iglesia, en la práctica, asume casi cuestiones de las que deberían ocuparse los concellos.

Sacerdotes que atienden parroquias de la zona rural chairega admiten que personas que viven fuera suelen enterrarse en sus lugares de origen. En algunos casos, incluso hay sepelios de personas que viven en el País Vasco, destino de emigrantes de Guitiriz en décadas pasadas, o en Madrid. Así lo reconocen Óscar Santiago, párroco en el municipio guitiricense y en el begontino, y Antonio Domínguez, miembro de la unidad pastoral de Vilalba.

El cementerio de la parroquia de San Xoán de Lagostelle, a la que pertenece el casco urbano de Guitiriz, tiene ya poco espacio libre para nuevos nichos. Lo que se ha comentado últimamente, como explica el párroco, es la posibilidad de instalar un columbario para depositar cenizas de personas fallecidas.

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