El futuro de la Terra Chá, en manos del destino de la central de As Pontes

Empresarios de Vilalba reconocen el peso que suponen los clientes ponteses en sus establecimientos


VILALBa / LA VOZ

Bastan 15 minutos para llegar de Vilalba a As Pontes y de As Pontes a Vilalba. Los desplazamientos, mucho más cómodos desde que se construyó la autovía Ferrol-Vilalba (AG-64) y se evitaron las curvas de la vieja carretera, se dan en ambos sentidos, pues los vínculos entre ambos municipios tienen una sólida base: vilalbeses han trabajado y trabajan en As Pontes, sea en Endesa o en industrias auxiliares, y ponteses han acudido y acuden a la capital chairega a comprar o a realizar otros gastos.

Esa situación, reconocida por dueños de negocios de Vilalba, se enfrenta ahora con nubarrones que amenazan con descargar una devastadora tormenta. En el municipio vilalbés y en otros de la comarca de Terra Chá se reconoce que si Endesa abandona el negocio del carbón y se cierra la central de As Pontes, el futuro se presenta complicado.

Moisés Carballeira, que tiene un negocio de distribución de combustible y una gasolinera en el polígono industrial de Sete Pontes, admite que tiene clientes de As Pontes y que la relación entre ambas localidades ha sido intensa. Temiendo lo que pueda ocurrir en un futuro bastante cercano, lanza un deseo: «Mellor era que seguisen as cousas como estaban», dice.

«Eu teño moitos clientes das Pontes», afirma Jesús Sardiña, cuyo negocio, perteneciente al sector de la automoción, está también en el polígono. «Somos veciños. O que afecta ás Pontes afecta a Vilalba, e viceversa», sostiene. En cuanto a la repercusión que podría tener un cese de la actividad de Endesa, Sardiña afirma que Vilalba tiene también una base en el sector agrario, aunque agrega: «Non son só os postos de traballo que hai alí, senón os postos que se crearon arredor desa empresa», declara.

Prestes tiene, además de su quesería, varias tiendas en las que se venden productos alimentarios. Una está en Vilalba, y Adela Fernández Cuba, una de las responsables de la marca, hasta se atreve a precisar el peso de los clientes de As Pontes en el establecimiento: suponen alrededor del 70%, dice.

 Fernández Cuba asegura que Vilalba y As Pontes son prácticamente dos barrios de una misma ciudad, por lo que todo aquello que suceda en un lugar se nota en el otro. «Directamente, non indirectamente», apunta Fernández Cuba, que no oculta su preocupación por esta situación.

José Rouco, que tiene un establecimiento textil, traslada una expresión parecida: «Eu traballo moito coas Pontes», admite. Rouco recalca que en Endesa y en las auxiliares se cobraban sueldos más altos que los de otros sectores, lo que supone más poder adquisitivo para los que consumen en Vilalba.

Escuchando a Mariví Sanjurjo, responsable de una cadena de tiendas de ropa que tiene su sede principal en Vilalba, el mensaje es muy parecido: «Tenemos muchos clientes de As Pontes desde hace muchos años», dice. Sanjurjo manifiesta que el comercio y los servicios de Vilalba dependen en parte de los clientes ponteses, de modo que, agrega, los vaivenes económicos de Endesa «repercuten directamente, sin duda». Además destaca que la actividad económica no se reduce solo a la gran compañía energética: «Endesa no es solo Endesa, sino también las empresas que se mantienen alrededor», explica.

 La hostelería de Vilalba no queda al margen de los beneficios que dejan los vecinos de As Pontes. Manuel Silvosa, empresario del sector, reconoce que en su negocio, como en otros, se nota la presencia de trabajadores que acuden a hacer reparaciones a As Pontes y se acercan a Vilalba, así como la de vecinos de As Pontes que visitan algún local de hostelería cuando hacen compras en negocios vilalbeses.

El presidente de la patronal de Vilalba, Álvaro Fraga, se expresa en una línea muy similar a la de los restantes empresarios. En su caso, además, se ha reunido, por ejemplo, con transportistas de carbón y prevé mantener más encuentros por una situación que resulta muy próxima. Vilalba y As Pontes, dice, apenas están a 14 minutos en coche. «Al final no hay distancias», dice.

«Para a xuventude de Xermade, Endesa era unha válvula de escape»

X.M.P.

Xosé Manuel Felpeto fue uno de los muchos xermadinos que trabajaron en As Pontes

Los setenta fueron años en los que As Pontes funcionó como un potente imán. La actividad económica relacionada había empezado antes, con la Empresa Nacional Calvo Sotelo aprovechando el mineral de la zona; pero la ampliación de la central incrementó los puestos de trabajo, ya durante las obras, y el radio de influencia. En un municipio como Xermade, limítrofe con As Pontes, esas circunstancias equivalieron a la aparición de nuevas oportunidades.

«Para a xuventude que había daquela, e había moita, Endesa era unha válvula de escape». Así lo recuerda Xosé Manuel Felpeto, que encontró trabajo en As Pontes y que ahora lleva varios años prejubilado de Endesa. «O 70 % ou o 75 % da xente nova de Xermade traballaba alí», afirma. Agrega que entonces, con los sueldos como evidente reclamo, a As Pontes acudieron muchos que luego, tras el montaje de las instalaciones, se incorporaron a la plantilla de Endesa o de empresas auxiliares.

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