«El embarazo es para disfrutar»

Mujeres de Vilalba acudieron a un taller de moldes organizado para potenciar las buenas sensaciones antes de dar a luz


VILALBA / LA VOZ

Es normal que una mujer guarde las ecografías del embarazo, pero no tiene por qué ser ese el único conjunto de imágenes almacenadas durante esos nueve meses. Como prueba de las posibilidades que existen, en Vilalba hay mujeres que acaban guardando un molde, elaborado en escayola, con el contorno de sus barrigas durante los meses que pasan encintas.

El pasado jueves, en el centro de salud de la capital chairega, tuvo lugar un taller en el que seis mujeres participaron en la iniciativa. Los moldes, elaborados con bolas de yeso, tardan unos dos o tres días en secarse, y luego cada una de las asistentes se lo lleva a su casa. No hay una mujer que los realizase mientras las demás contemplaban la operación. Se los hicieron unas a otras; en todos los casos, mujeres en las últimas semamas de su período de gestación.

«Es una forma de vivir el embarazo de otra manera», explica Beni Martínez, comadrona en el centro de salud de la capital chairega. «No va a ser todo ecografías», dice. Pero, por otro lado, al apartado más o menos curioso de la iniciativa se le une otro detalle. «Es muy didáctico», recalca la comadrona, que enumera además cómo esos moldes pueden, de hecho, incorporarse a la decoración de una casa: «Se ponen en la habitación, o se ponen en la habitación del niño, o se muestran a la familia», afirma.

El propósito de esta y de otras actividades que se programan para mujeres que pronto darán a luz es alejar la sensación de que tienen que pasar unos meses definidos por la inquietud o por el temor. «El embarazo -manifiesta- es para disfrutar». Así, dice, se contribuye a apartar de las mujeres la preocupación de si han engordado algún kilo o si tienen alguna otra complicación.

De todos modos, parece que la actitud de las mujeres es favorable a participar en actividades como esa: por ejemplo, la idea de organizar el taller de confección de moldes «partió de ellas», afirma Martínez. En esa y en otras actividades, dice, las mujeres no solo intervienen sino que sobre todo conviven, algo que se busca conscientemente. La comadrona subraya que las mujeres embarazadas a veces están solas y que acudir a actividades les permite contactar con otras personas en su misma situación, con las que pueden compartir preocupaciones.

Las iniciativas que se programan son, en la práctica, más bien una terapia, pues lo que se pretende en el fondo es elevar el bienestar de quienes acuden. Con esos talleres o con otras actividades, explica la comadrona, se intenta que no haya temores innecesarios: «¿Por qué tener miedo de algo que no ha ocurrido o no va a ocurrir?», se pregunta.

Lo que se consigue, pues, es alejar sombras y también, al mismo tiempo, inyectar en las mujeres a punto de dar a luz una sensación que combina la alegría y la esperanza: «Tu hijo se merece tener la mejor madre del mundo», dice Martínez a cada embarazada.

Organizar actividades sirve para disipar la soledad que a veces tienen las encintas

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