El vendedor solitario de Vilalba

Solo un pescadero, los martes y los viernes, mantiene su actividad en un recinto reformado hace tres años


VILALBa / LA VOZ

«Pon ‘Crónica de una muerte anunciada’». El pescadero Luis Flórez, único vendedor que aún queda en la plaza de abastos de Vilalba, daba esa idea el vienres, alrededor de la una de la tarde, para explicar su situación. Hace varios meses que cerró la otra pescadería, situada al lado de la suya, con lo que él permanece como un último mohicano en un territorio que en principio no parece inhóspito; pero solo los días de mercado en la localidad, martes y viernes, abre su negocio.

Hace tres años, en el recinto se realizaron obras de reforma, que supusieron una inversión de más de 200.000 euros, aportados por la Xunta y por el Concello. Los trabajos implicaron el traslado de los puestos a su actual ubicación, en el sótano, en tanto que la anterior, en la planta baja, acaba de ser también reformada para albergar una unidad de día de enfermos de alzhéimer. Las obras están acabadas, y se espera que el servicio empiece a funcionar dentro de varios meses.

La plaza de abastos, pese a esos planes de mejora, parece un vehículo cuyo motor no ha carburado nunca en condiciones. En un primer momento, tras la reforma, albergó también una frutería y una carnicería que el año pasado, con varios meses de separación, acabaron echando el cierre.

Flórez, que es de Lugo, tiene décadas de experiencia en Vilalba, adonde acude solo los días de mercado, aunque en un primer momento lo hacía a diario. No le sorprende del todo la situación actual, y afirma que se trata de una tendencia habitual en otros países de Europa, en donde, dice, se va reduciendo el número de puestos de alimentos frescos. Pero también cree que hacen falta medidas para buscar una mejora, y opina que una de ellas podría ser el traslado de los puestos que se instalan en el campo de la feria los días de mercado: «Si no probamos, no sabremos si es bueno o malo, explica.

Esos vendedores ponían sus puestos en la plaza de la Constitución antes del traslado al actual emplazamiento. Tomando como referencia las ordenanzas municipales, colocar esos puestos dentro de la plaza de abastos parece posible, ya que se recoge (artículo 6.B) que los puestos no fijos pagarán dos euros por metro lineal y día. De todos modos, más allá del contenido de las ordenanzas, la opinión de los clientes parece indicar que con más puestos compraría más gente en la plaza. Así, por ejemplo, lo explica David García, que acudió a recoger un encargo: «Se houbese froita e carne, moito mellor, porque xa virías por todo aquí», declara sobre el ambiente que se podría crear con la presencia de más vendedores.

Minutos antes de su llegada había otra compradora; cuando se marchó, el pescadero se quedó solo, comentando con cierto humor las circunstancias del recinto con el autor de esta información y pronosticando que su cierre dejaría el mercado vacío. Pero también habla con una cierta tristeza: «Claro que me gustaría que hubiese un mercado alegre», dice.

A la mejora del recinto se dedicaron 200.000 euros, que aportaron la Xunta y el Concello

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