VILALBA / la voz

A responsables municipales y a encargados de oficinas comarcales de sindicatos agrarios les llegan frecuentes consultas de ganaderos, preocupados por la creciente dificultad de encontrar empleados para sus explotaciones. El problema crece, como reconocen los consultados, cuando se busca un sustituto temporal para el trabajador habitual. La conveniencia de organizar cursos de formación para personas que se vayan a incorporar a explotaciones o que deseen disponer de esos conocimientos parece también encontrar una misma postura favorable.

Elva Carrera, teniente de alcalde de un municipio eminentemente ganadero como A Pastoriza, aseguraba ayer que «todos os días» recibe consultas de responsables de explotaciones, que le comentan la dificultad de encontrar mano de obra. Para la concejala pastoricense, la situación se resume con facilidad y con claridad: «A xente de aquí non quere traballar nas explotacións», recalcó. Pero a ese problema, agrega, se le añade la dificultad de contratación de mano de obra extranjera.

Carrera estima necesaria la creación de una bolsa de empleo, de la que formarían parte personas con formación para trabajar en granjas; y para que funcione esa bolsa, dice, hay que organizar cursos de «formación real», en los que se enseñen cuestiones como el manejo de maquinaria o nociones de ordeño.

Una cooperativa como Os Irmandiños, con sede en el municipio de Ribadeo pero con socios en todo el norte de Galicia e incluso en el occidente de Asturias, tuvo, hace años, un sistema de sustitución de personal, que funcionó mientras la Xunta concedió subvención. A las explotaciones de socios acudían trabajadores que eran empleados de la cooperativa, y la entidad cobraba a las granjas por ese servicio como por cualquier otro que se prestase.

El presidente de Os Irmandiños, el xermadino José Ángel Blanco Purriños, subraya que la actividad ganadera tiene ventajas si se compara con otras: «Hai traballo, pouco paro», dice, al tiempo que subraya que en la actividad se disfruta de más calidad de vida que hace años. Sin embargo, la dificultad de encontrar mano de obra no le resulta extraña: «Realmente, hoxe é un problema», reconoce.

Julio Guntín, responsable de la delegación de Unións Agrarias en Vilalba, también subraya que la dificultad va en aumento. «Ya había ese problema; pero ahora, más, y cada vez más», dice. Recalca que el trabajo en el campo es «duro y laborioso», y vería conveniente que se organizasen cursos de formación. «Así, la gente que busca trabajo en el sector puede pensar: ‘me puede valer’», opina.

Margarida Prieto, responsable del Sindicato Labrego Galego en Vilalba, subraya que hay poca formación pero también horarios algo distintos a los de otros sectores y un reconocimiento social aún inferior: «Teñen máis valor outros traballos», dice.

«A idea de que o campo é inferior está estruturada»

X.M.P.

Daniel Veiga, gandeiro da parroquia da Aguarda (A Pastoriza), ten un empregado na súa explotación, na que hai en total 84 vacas, das que máis de 60 están en produción leiteira. O traballador ten vacacións estes días e substitúeo outro. Non é doado atopar persoal fixo nin ocasional, como admite este gandeiro, que cre que poucos sectores están fóra do problema: «Dáme a impresión de que non é só na hostalaría», di.

 

Se a descrición da situación é doada, explicar as razóns xa semella cuestión algo máis difícil. O do gandeiro, comenta Veiga, «é un traballo tan digno coma outro, e iso debe ser visto». Pero que deba ser visto con dignidade non supón que haxa esa visión, como el expón. Afirma que hai xente que aínda considera que o campo non está á altura doutros sectores e que reacciona marchando. «Vanse de aí porque iso é inferior. Esa idea aínda está estruturada na sociedade», comenta.

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Inquietud en el sector ganadero por la dificultad para hallar personal