Un refugio de cazadores prehistóricos de enorme valor, a la venta en Vilalba

El yacimiento de Pena Grande ha permitido encontrar piezas, y todavía puede aportar más datos porque hay estudios pendientes

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Se subasta yacimiento arqueológico por 7.700 euros El conjunto de Pena Grande, situado en el municipio de Vilalba, se pone a la venta en una puja del Ministerio de Hacienda

VILALBA / LA VOZ

El yacimiento arqueológico de Pena Grande, situado en la parte norte en la parroquia vilalbesa de Santaballa, es conocido por los estudiosos de la prehistoria, que destacan su notable valor. El anuncio de su venta en subasta, fijada para el día 15 por el Ministerio de Hacienda, subraya el contraste entre la importancia de ese espacio, cuya superficie es de 35.512 metros cuadrados, y el poco interés mostrado hasta ahora por las administraciones públicas para evitar que se llegase a esta situación.

 ¿Qué es exactamente el conjunto arqueológico de Pena Grande?

Se trata de un refugio en el que los cazadores buscaban abrigo. Era un asentamiento temporal en el que las pruebas halladas remiten a una ocupación en torno al 14.000 antes de Cristo. Los ocupantes eran cazadores nómadas: se desplazarían por la zona en función de cómo se moviese la fauna de los alrededores, como explica el director del Museo de Prehistoria e Arqueoloxía de Vilalba (Mupav), Eduardo Ramil. Fue usado durante largo tiempo, puesto que unos 8.000 años más tarde también estaba habitado, apunta Ramil.

¿Por qué se llegó a convertir ese lugar en un refugio?

Dentro de la piedra se forma una cueva pequeña, bajo un alerón. La superficie de esa cavidad, que se empleaba como refugio, es de de unos 30 metros cuadrados.

 ¿Qué interés ha ofrecido el lugar para los estudiosos hasta ahora?

Han aparecido piezas de sílex, un material que es una variedad del cuarzo y que abunda en la zona, por lo que cabe suponer que también se usaría en otros yacimientos cercanos. Los materiales hallados son restos de útiles de caza pero también de útiles de transformación: servirían, por ejemplo, para cortar carne o para trabajar la madera.

 ¿Queda todavía mucho por investigar en este lugar?

Sí. Eduardo Ramil responde de manera rotunda a esa pregunta, y agrega que actualmenrte se sigue un método distinto al de hace décadas: si antes se analizaban las piezas desde un punto de vista tipológicom, buscando una clasificación cultural, aahora se trabaja con un criterio tecnológico para saber, por ejemplo, cómo se fabricaban los utensilios.

 ¿Por qué se ha llegado a esta situación, con una subasta anunciada?

Parece evidente el desinterés de las instituciones. Los primeros estudios de la zona fueron realizados ya a finales de los años sesenta por José Ramil, fundador del Museo de Prehistoria e Arqueoloxía de Vilalba. En el futuro Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) debería de quedar protegido, aunque ahora ya está inventariado. En esa misma parcela hay una figura, un petroglifo, que por su condición tiene la consideración de Bien de Interés Cultural (BIC) aunque carece de una ficha individual.

 ¿Qué puede ocurrir en la subasta fijada para el próximo día 15?

La venta, con ofertas que deben presentarse en sobre cerrado con pujas al alza hasta el día 11, puede quedar desierta si nadie rebasa el precio de salida (7.785,66 euros). Una posible consecuencia es que entonces se convoque una nueva subasta, que ya sería la cuarta y en la que se partiría con un precio de salida más bajo. Si así tampoco aparece un comprador, puede también convocarse otra, con adjudicación al mejor postor.

 ¿Es la subasta la salida inevitable para ese yacimiento?

No tiene por qué ser la única. Una solución que apunta Eduardo Ramil consiste en que el Concello de Vilalba solicite a la Xunta la cesión del terreno. La parcela donde se ubica Pena Grande pasó a estar «a disposición de desconocido» tras la concentración parcelaria de Santaballa, al agruparse en ese lugar varias superficies de titulares no conocidos que nadie ha reclamado como suyas. El alcalde, Agustín Baamonde, manifestó anteayer que el Concello descartaba acudir a la subasta, y agregó que por la importancia arqueológica de la zona parecía improbable que el terreno interesase para actividades económicas.

El terreno puede seguir visitándose aunque se venda

El terreno es zona de tránsito al estar en un monte, con lo que puede seguir visitándose aunque se venda. Incluso, añade Eduardo Ramil, puede llegar a establecerse una servidumbre si se acredita que la gente visita el lugar.

Por otro lado, En Marea pidió ayer, como había hecho la víspera el BNG, que se anulase la subasta. El diputado Miguel Anxo Fernán Vello resaltó el valor del entorno, y pidió que el terreno pasase a manos públicas.

Asociaciones locales, sin fondos para comprar

Una posibilidad de mantener un uso público del terreno sería que lo comprasen asociaciones de Santaballa. Isidro Cillero -presidente de una de ellas, Amigos da Liga Santaballesa- dijo ayer que se había tenido en cuenta esa idea; pero, agregó, los colectivos carecen ahora de fondos tras haber afrontado recientemente la compra de la antigua rectoral para darle usos sociales. Otra salida sería que otra asociación lograse ayudas o reuniese el dinero necesario con una campaña.

Eucaliptos o canteras, posibles opciones si pasa a manos privadas

Si el terreno se vende, una plantación de eucalipto, cuya presencia ha aumentado en los últimos años en la comarca chairega, o una cantera, teniendo en cuenta los afloramientos de cuarcitas que hay en esa zona, son posibles opciones en caso de que la propiedad pase a manos privadas y se le busque rentabilidad económica. Eduardo Ramil asegura que si las tramitaciones se realizan con arreglo a la legislación, los yacimientos pueden quedar protegidos pese a la realización de nuevas actividades, pero no ocurrirá lo mismo con las áreas de influencia.

El director del museo vilalbés recuerda que en una finca situada a varios centenares de metros de Pena Grande, con una medoña dentro, se plantaron pinos hasta el borde mismo de ese elemento. En un caso como el de Pena Grande, añade, hay dos entornos de protección: uno es el del yacimiento, con la salvedad de que no está aún estudiado en su totalidad, y otro, el que va del borde exterior del yacimiento a los 200 metros.

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