Cruceiros y cristos, una riqueza con protección legal y muchas amenazas

Los ataques contra el patrimonio pueden desencadenar multas, pero hay destrozos y desapariciones


VILALBA / LA VOZ

Los cruceiros poseen un notable valor simbólico e histórico, parecen gozar de reconocimiento social, cuentan con amparo legal... Podría creerse, pues, que estos elementos de arquitectura y de religiosidad populares -abundantes, por ejemplo, en la comarca chairega en general y en Vilalba en particular- están sobradamente protegidos contra daños; pero la realidad muestra que permanecen expuestos a riesgos.

 RECONOCIMIENTO

Construcciones protegidas por ley. Los bienes de interés «artístico, histórico, arquitectónico, paleontolóxico, arqueolóxico, etnográfico, científico e técnico» integran el patrimonio cultural gallego, como recoge la Lei do Patrimonio Cultural (artículo 1.3). Los cruceiros entran en ese conjunto, con la consideración de patrimonio etnológico; gozan de la consideración de Bienes de Interés Cultural (BIC) si se acredita que se construyeron antes de 1901; si son posteriores a esa fecha, pueden alcanzar ese reconocimiento si poseen un especial valor (artículo 91). El patrimonio declarado BIC debe recogerse en un inventario general (artículo 22.1).

CUIDADO

Deber de varias administraciones. La comunidad autónoma tiene «a competencia exclusiva» sobre el patrimonio cultural gallego (artículo 2.1). Pero cualquier persona física o jurídica, pública o privada, está obligada a cumplir los deberes de protección del patrimonio (artículo 5.2); y la Xunta debe colaborar con las otras administraciones para salvaguardar esos bienes, para recuperarlos si fueron «ilícitamente exportados» y para divulgarlos (artículo 3.1)

EMPLAZAMIENTO

Los traslados, solo por causas justificadas. Hay casos en que un cruceiro se traslada: ocurrió, por ejemplo, hace décadas en el casco urbano de Vilalba, en donde se movió uno, que hoy está situado en el tramo inicial de la Rúa do Calvario; se intentaba que el tráfico no lo dañase. Otras veces, por el contrario, se ven cruceiros en sitios que evidentemente no son ni tienen nada que ver con el emplazamiento inicial. La Lei do Patrimonio establece (artículo 52.1) que solo podrán moverse si resulta imprescindible por «caso fortuito, fuerza mayor, utilidad pública o interés social», previo informe de la Xunta.

SANCIONES

Multas de hasta un millón de euros. Destruir, dañar o demoler un BIC son acciones tipificadas como daños al patrimonio, castigadas por sanciones. En algunos casos, la multa cuadruplicará el beneficio obtenido; en otros, se recogen sanciones que en su mayor cuantía puedsn oscilar entre 150.001 y un millón de euros (artículo 133). Cualquier persona, física o jurídica, o cualquier entidad pueden denunciar hechos que constituyan una infracción de ese tipo. Tanto las infracciones como las sanciones -leves, graves y muy graves- acaban prescribiendo.

 TITULARIDAD

Origen a veces privado. Un cruceiro, aunque ubicado en un lugar público, está construido por iniciativa de particulares, lo que supone una propiedad privada. Sin embargo, puede darse el caso de que esa propiedad no se haya plasmado en testamentos.

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