La apertura de zanjas podría dañar la Ronda al día siguiente de acabar las obras

Iniciadas ayer con atascos, durarán unos dos meses y costarán 208.000 euros

<span lang= es-es >Primer día, primer lío</span>. Ayer empezaron las obras en la Ronda, entre San Roque y la Praza de Asturias, primero de los tres tramos hasta Bispo Odoario, y comenzaron los problemas de tráfico.
Primer día, primer lío. Ayer empezaron las obras en la Ronda, entre San Roque y la Praza de Asturias, primero de los tres tramos hasta Bispo Odoario, y comenzaron los problemas de tráfico.

lugo / la voz

Oficialmente, ayer comenzaron las obras para renovar el pavimento de la Ronda da Muralla, entre San Roque y la puerta de Bispo Odoario. El plazo máximo para rematar los trabajos es de dos meses, y ayer mismo, aún no iniciado el levantamiento del asfalto, pero sí delimitado el único carril que queda habilitado para el tráfico, comenzaron los atascos. El presupuesto es de 208.000 euros. Y justo después de terminada la renovación del pavimento podrían empezar las empresas instaladoras de redes de servicios a abrir zanjas, y a deteriorar de este modo el firme recién instalado. Así lo reconoce el concejal de Infraestructuras, Manuel Núñez, que admite que el Ayuntamiento informó a las aludidas empresas de que se ejecutan las obras por si consideran conveniente instalar ahora las redes que necesiten. Pero nada les impide hacerlo cuando estén acabadas las obras.

El concejal Núñez se ocupa del área de la que en su día fue responsabilidad de José Piñeiro, el padre del actual edil de Desenvolvemento Sostible, Daniel Piñeiro. Piñeiro (padre) intentó sin éxito sacar adelante una ordenanza reguladora de la apertura de zanjas. Pero no lo consiguió. Probablemente tampoco Núñez, porque indica (lo dijo en respuesta a una pregunta del periodista) que en el departamento de Ingeniería aseguran que es posible aprobar normas para regular las zanjas, pero no es posible ir contra los derechos de los ciudadanos. Y pone un ejemplo: un bajo comercial cambia de uso y tiene licencia para dedicarlo a un nuevo fin; por tanto, el promotor del negocio tiene derecho a disponer de los servicios que precise y si para ello es preciso abrir una zanja, hay que autorizarla. Así las cosas, nada se ha avanzado desde que Piñeiro padre intentó, allá por el 2002, sacar adelante una ordenanza de zanjas.

Tampoco parecen plantearse los técnicos municipales y el propio gobierno local aprovechar las obras en las calles para crear túneles de servicios que acaben con la necesidad de rajar el pavimento continuamente para instalar infraestructuras de servicios.

En la mañana de ayer, se procedió a la delimitación de un carril de circulación en la zona en obras, así como de la indicación de las vías alternativas en siete puntos de la ciudad: Fonte do Rei (entrada a la capital), cruce de Vilalba con Carril dos Loureiros, Pintor Corredoira con República Arxentina, Duquesa de Lugo con Monforte, glorieta entre Carlos Azcárraga y Serra de Meira, Avenida de A Coruña con Mallorca y en la rotonda de la avenida Américas con Alcalde V. Pimentel.

En algunos momentos de la jornada de ayer, la reducción de la calzada a un solo carril del espacio para el paso de vehículos provocó ya retenciones muy notables.

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