«O capón tamén pode ser cousa de homes. ¿Por que non?»

Conoce el oficio por tradición familiar, y le gustaría ver que se convierte en una salida de futuro en una zona rural

Adrián Lozano y su madre, con capones que ayer ya empezaban a ser sacrificados para la feria.
Adrián Lozano y su madre, con capones que ayer ya empezaban a ser sacrificados para la feria.

vilalba / la voz

El que visita en Vilalba la feria del capón en un día como el de mañana o contempla fotos antiguas, de cuando la feria tenía como escenario el entorno de la iglesia y de la fortaleza que acabó siendo Parador de Turismo, se encuentra con mujeres. En el hoy y en el ayer de la conocida feria, oficiosa entrada de la Navidad galaica, la cría y la venta del capón es tarea femenina.

¿Solo de mujeres? No. Hay algún criador, y la tendencia parece ir en aumento, como demuestran casos como el de Adrián Lozano. Por su edad (32 años), en un grupo en el que la edad media va creciendo año tras año supone savia nueva. Sin embargo, no se adentra en un mundo desconocido ni se tira sin red: a fin de cuentas, explica, es hijo y nieta de criadoras, por lo que conoce el mundo del engorde de estas peculiares aves desde que era un chaval.

«O capón pode ser cousa de homes. ¿Por que non», comenta Adrián Lozano, que tiene trabajo en una empresa del sector de la energía eólica pero que con la venta de los capones logra unos ingresos adicionales. Ese dinero parece darse por seguro, puesto que una buena parte de los animales están vendidos: «O setenta por cen, máis ou menos», precisa. Entre él y su madre, María José López -cada uno figura por separado en el censo de criadores, aunque los animales han sido alimentados conjuntamente-, han tenido este año unos 60.

Este mundo no le ha sido ajeno porque recuerda cómo los preparativos de la feria, incluida la matanza de las aves, coincidía en su niñez con el final de las clases y con el comienzo de las vacaciones navideñas. Ahora, aunque se expresa con prudencia, no le disgustaría estar en el inicio de una experiencia de futuro, consistente en lograr que la cría de capones, con un mayor número de aves en cada explotación y con unas posibilidades de comercialización más allá de estas fechas, constituyese una alternativa económica: «Sería unha opción boa; polo menos, para vivir no rural. Pero é un proceso moi longo», asegura.

Regalo

Salidas no le faltan al capón, como atestigua este criador. Si hace bastantes décadas el capón se usaba como pago de rentas, hoy parece mantenerse como regalo que supone garantía de quedar bien. Adrián Lozano desvela que buena parte de los compradores son personas de la zona que adquieren los capones para regalarlos y mandarlos fuera.

Lo que está claro es que a todos gusta, incluidos los que los que lo crían. ¿Tiene él una receta favorita? Afirma que le gusta de diversas maneras; pero subraya que sobresale por las muchas recetas posibles, y agrega que el concurso de tapas con queso de San Simón da Costa, iniciado hace años y convertido en uno de los principales reclamos de Vilalba, muestra un camino a seguir para lograr que las múltiples elaboraciones de capón estén al alcance de un público amplio.

Laborioso proceso

En este caso, como en el otros muchos criadores, la alimentación no parece encerrar grandes secretos: trigo y otros cereales, más lo que se picotea al aire libre, mientras los animales andan en libertad; maíz y patata en las últimas semanas de vida, cuando están recluidos en las capoeiras. ¿Da tanto trabajo la cría de los capones como se dice? Dejemos más bien que hable su madre, con años de experiencia en este asunto: «Matar, mátaos calquera. Pero hai que coidalos, atendelos, levalos fóra, metelos nas capoeiras...», explica. El resultado final, en cualquier caso, parece merecer la pena. Una feria como la de mañana no resulta una novedad para él, que además confiesa sentirse a gusto: «O que é de aquí séntese implicado. Vas polos stands ver o que hai, ver quen hai...», dice. Y lo que hay, ya se sabe, es un amplio número de capones que da gloria verlos.

La matanza, un último paso con ayuda de familiares y de amigos

El de ayer era ya, como también lo será el de hoy, un día de preparativos para los criadores. Uno de los últimos pasos antes de la feria es el proceso de matar los capones, que se hace en las explotaciones. En casos como este, a los que venderán capones les suelen echar una mano familiares y amigos para llevar a cabo el proceso con algo más de rapidez. Resulta casi inevitable pensar en la matanza del cerdo y en su dimensión social, aunque aquí el número de animales es mucho mayor. Meses antes ha tenido lugar la castración, que en los últimos años incluso se ha explicado en cursos organizados por la asociación de criadores. Una vez vendido, en pocos días se convertirá en señalado protagonista de muchas comidas y de muchas cenas navideñas.

Vísperas destacadas para la feria de mañana

La feria, que tiene lugar mañana por la mañana en una carpa colocada en la céntrica Praza da Constitución, tuvo ayer y en días anteriores unas vísperas destacadas, puesto que el Concello, con la colaboración de distintas asociaciones en algunos casos, ha organizado numerosas actividades estas semanas. Para anoche estaba prevista la Noite Aberta, en la que establecimientos comerciales permanecerían abiertos hasta medianoche.

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