«O capón tamén pode ser cousa de homes. ¿Por que non?»

Xosé María Palacios Muruais
xosé maría palacios VILALBA / LA VOZ

VILALBA

Adrián Lozano y su madre, con capones que ayer ya empezaban a ser sacrificados para la feria.
Adrián Lozano y su madre, con capones que ayer ya empezaban a ser sacrificados para la feria. palacios

Conoce el oficio por tradición familiar, y le gustaría ver que se convierte en una salida de futuro en una zona rural

19 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

El que visita en Vilalba la feria del capón en un día como el de mañana o contempla fotos antiguas, de cuando la feria tenía como escenario el entorno de la iglesia y de la fortaleza que acabó siendo Parador de Turismo, se encuentra con mujeres. En el hoy y en el ayer de la conocida feria, oficiosa entrada de la Navidad galaica, la cría y la venta del capón es tarea femenina.

¿Solo de mujeres? No. Hay algún criador, y la tendencia parece ir en aumento, como demuestran casos como el de Adrián Lozano. Por su edad (32 años), en un grupo en el que la edad media va creciendo año tras año supone savia nueva. Sin embargo, no se adentra en un mundo desconocido ni se tira sin red: a fin de cuentas, explica, es hijo y nieta de criadoras, por lo que conoce el mundo del engorde de estas peculiares aves desde que era un chaval.

«O capón pode ser cousa de homes. ¿Por que non», comenta Adrián Lozano, que tiene trabajo en una empresa del sector de la energía eólica pero que con la venta de los capones logra unos ingresos adicionales. Ese dinero parece darse por seguro, puesto que una buena parte de los animales están vendidos: «O setenta por cen, máis ou menos», precisa. Entre él y su madre, María José López -cada uno figura por separado en el censo de criadores, aunque los animales han sido alimentados conjuntamente-, han tenido este año unos 60.