Los neandertales de Cova Eirós comieron osos de las cavernas

Francisco Albo
fRANCISCO ALBO MONFORTE / LA VOZ

TRIACASTELA

Un aspecto de las excavaciones realizadas en Cova Eirós en la campaña arqueológica del 2018
Un aspecto de las excavaciones realizadas en Cova Eirós en la campaña arqueológica del 2018 ALBERTO LÓPEZ

Una tesis doctoral estudia las estrategias de supervivencia de los humanos del Paleolítico en la montaña lucense

03 jul 2019 . Actualizado a las 19:38 h.

Hace entre 46.000 y 30.000 años, Cova Eirós sirvió de refugio a grupos nómadas de cazadores-recolectores de dos especies humanas diferentes. Los hombres de Neandertal y después los humanos modernos dejaron en esta cueva de Triacastela numerosas rastros que permiten reconstruir sus respectivos modos de vida. Las diferencias y semejanzas entre las estrategias de supervivencia de unos y otros en un mismo territorio son analizadas en una tesis doctoral presentada recientemente en la USC por la arqueóloga Irene Valverde Tejedor, integrante del equipo que investiga este yacimiento paleolítico desde el 2008 dentro del proyecto «Ocupaciones humanas durante el Pleistoceno de la cuenca media del Miño».

Valverde señala que su tesis doctoral no solo es la primera que se dedica al yacimiento de Cova Eirós, sino también la primera que estudia en Galicia el período de transición entre el hombre de Neandertal y el Homo sapiens. Su estudio se basa en el análisis de los numerosos fósiles de animales -muchos de ellos consumidos por los habitantes humanos- y de las industrias líticas que se descubrieron en la cueva entre el 2008 y el 2014. Entre las conclusiones generales de este estudio, la arqueóloga destaca que «las ocupaciones de la cueva por parte de los neandertales fueron más estables y de un tipo más doméstico que las del Homo sapiens». Los primeros estuvieron en la gruta durante períodos más prolongados y realizaron en ella actividades más diversificadas. «Las marcas de uso que dejaron las herramientas de piedra en los huesos de animales muestran que no solo los descarnaron para consumirlos, sino que también prepararon pieles y tendones para fabricar vestidos e instrumentos», dice Valverde. «También hay indicios de fabricación de arpones con astas de ciervo y huellas de hogueras», añaden. Las ocupaciones de los humanos modernos, por el contrario, parecen haber sido más cortas y esporádicas. «Se puede decir que iban a Cova Eirós solo a cazar y comer para después marcharse», dice la arqueóloga.

Diferencias en la dieta

En Cova Eirós, dice por otro lado Inés Valverde, también se han detectado diferencias entre los modos de alimentación de neandertales y Homo sapiens. «Los primeros se alimentaban preferentemente de unas pocas especies de herbívoros, como los ciervos, los corzos y los rebecos», apunta. «En los Homo sapiens se ve una dieta algo más variada en la que también entraban otras especies, como por ejemplo los bóvidos», agrega.