El fútbol, con sus días de sol y sus días de sombra

Miguel García
Miguel García LUGO / LA VOZ

SARRIA

Manuel Guede Lamas

08 abr 2026 . Actualizado a las 18:57 h.

Los lunes para los aficionados al fútbol son de lo más pintoresco. Encuentras caras largas o sonrientes y ya sabes la procedencia y la causa. En lo que se refiere a nuestros representantes en categoría nacional fue este lunes pasado sonriente en Sarria, Vilalba y Viveiro.

En Sarria soñando con su milagro, con la proeza de mantenerse otro año más en la cuarta categoría nacional, que no es poco. Vilalba como siempre cerca del play off y en crecimiento continuo, y qué decir de Viveiro, luchando en mantener una categoría que parece imposible al comienzo de la liga pero que la acaba consiguiendo. En la misma liga de chairegos y mariñanos está el filial del CD Lugo, firmando una temporada extraordinaria rubricada con triunfo en la última jornada.

Lo más doloroso lo tuvimos en la capital. El fútbol que a ratos nos distrae de lo cotidiano, que por momentos nos abstrae de los problemas, donde encontramos frecuentemente diversión y entretenimiento, esta última jornada para los habituales rojiblancos supuso un tiro en el pie, doloroso, desgarrador y que deparó en desolación con el pitido final. El aficionado más reposado y sereno se miraba incrédulo, el seguidor más inquieto y excitado se exaltaba gesticulando y buscando respuestas que nadie tenía.

Los entrenadores tenemos alguna obsesión, la más acusada probablemente es advertir con rapidez nuestra huella en el juego del equipo. No es nada ilógico, sin embargo, cuando se produce un relevo, hay un espacio de tiempo en el que las ideas pasadas se mezclan con las presentes y ni unas ni otras están afianzadas, las anteriores porque ya variaron y las posteriores porque están cogidas con alfileres y duran lo que duran, es decir mientras la cabeza está serena y las piernas responden.

Algo parecido sucedió este aciago domingo para los rojiblancos. Empezaron con las nuevas ideas y con el paso de los minutos el reciente plan se fue apagando y las energías se fueron agotando. La desdicha se consumó porque el empate no era un buen resultado y la derrota se convirtió en más que un mal resultado. Semana dura para todos, para los jugadores, para el cuerpo técnico, para el consejo de administración, para los aficionados. Puede que la palabra que todos tengan en la mente sea decepción. Podríamos añadir desencanto, desilusión, frustración. El resultado hace daño, en todo caso a estas alturas de semana la herida ya estará casi cicatrizada.

El fútbol como la vida, sigue y la siguiente jornada está muy cerca. El equipo está obligado a reaccionar, pero también a recuperar los puntos no obtenidos ante equipos que persiguen su mismo objetivo. Conviene afianzar cuanto antes los fundamentos básicos que lo conviertan en un equipo competitivo en ataque y defensa, no solo en los inicios de los partidos, también los minutos necesarios para volver a ganar.