El «sabelazo» de la concejala tránsfuga de Sarria cumple 18 años

Uxía Carrera Fernández
U. CARRERA SARRIA / LA VOZ

SARRIA

La edil nacionalista Sabela Caldas cambió el rumbo del gobierno local en las elecciones del 2003

16 jun 2021 . Actualizado a las 12:13 h.

Esta semana se cumplieron 18 años desde que Sarria vivió uno de sus momentos políticos más mediáticos, protagonizado por la edil nacionalista Sabela Caldas. El «sabelazo» cumple la mayoría de edad mientras vuelve a gobernar en la localidad lucense un mandato en minoría, aunque esta vez sin tránsfugas.

Eran las elecciones de 2003, en las que Sarria terminó con un resultado de seis concejales para el PP, siete para el PSOE, dos para el BNG y otros dos para Iniciativa Galega. Todo apuntaba a un pacto de izquierdas que permitiera seguir en la alcaldía a Claudio Garrido, en aquel momento candidato del PSOE, pero la edil nacionalista Sabela Caldas cambió el rumbo de Sarria. El 14 de junio de 2003, Caldas anunció su apoyo a Iniciativa Galega, encabezada por el ahora popular José Antonio García. Este grupo mixto pactó con el PP y le quitó la alcaldía a la izquierda.

El gesto de la concejala tránsfuga se apodó como «sabelazo» y permitió conseguir el mandado a una fuerza votada por minoría. La edil fue expulsada de todos los órganos del BNG y generó una enorme crispación social en la villa. Por parte de sus compañeros de partido, se realizaron manifestaciones para exigir que Caldas devolviera su acta de concejala, tras adherirse a Iniciativa Galega y conformar la corporación. Pero fueron los vecinos del propio pueblo los que más alzaron la voz «pola dignidade de Sarria». Un centenar de personas llegaron a forzar la suspensión del pleno de constitución del Concello de Sarria y su indignación también llegó a empapelar la villa con carteles con el mensaje: «Sabela e José Antonio García, marionetas do Partido Popular». El acto de la edil todavía marca el carácter de la política de Sarria.

El sillón de mando de la alcaldesa es una pieza codiciada.

El circo político de Sarria no descansa

x. r. penoucos

La convulsa situación política que está viviendo Sarria en el presente mandato no es nada novedosa para los vecinos, acostumbrados en los últimos cinco mandatos a comprobar como los personalismos mandaban sobre los partidos y a sufrir a diario situaciones que solo se entenderían en una película de Fellini. El circo político sarriano sigue con todas sus pistas a pleno rendimiento y parece que aún nadie ha llegado realizar la acrobacia que los profesionales denominan: El más difícil todavía y que podría ser la moción de censura que está en mente y boca de todos, pero nadie reconoce,

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