Lugo consigue fijar población en más de dos décadas de caída demográfica en la provincia

Además de la capital, A Mariña y Sarria escapan a la tendencia


Lugo / la voz

La caída demográfica de las últimas décadas es demoledora en la provincia. Desde 1996, Lugo ha perdido casi 40.00 habitantes. El envejecimiento de la población, la falta de natalidad o de oportunidades laborales asfixian sobre todo a las localidades más pequeñas, donde la tendencia se ha demostrado imparable en los últimos años. Hay excepciones, la capital lucense ha conseguido fijar población y crecer en casi 13.000 habitantes en los últimos 22 años. Varios municipios de A Mariña y Sarria han conseguido darle la vuelta a la tortilla.

El crecimiento de Sarria tiene doble lectura, ha aumentado su población en unos 300 vecinos si se compara la cifra de 2018 con la de finales de los 90, pero ha perdido otros tantos desde el 2011. La fuga de habitantes desde ese año ha afectado también a localidades como Ribadeo, Viveiro, afeando su tendencia al alza. La capital de A Mariña Oriental ha perdido más de un centenar de habitantes en los últimos cuatro años, la de A Mariña Occidental roza el medio millar. La caída más dramática de las tres localidades ha sido la de Viveiro, que se dejó por el camino a más del 3 % de sus vecinos.

Burela y Lugo también han acusado caída en los últimos años, aunque en ambos casos la bajada fue más tardía. 94 perdió el municipio mariñano desde el 2014 y en la capital se perdieron 535 habitantes desde la misma fecha. Burela habría perdido en cuatro años casi el 1 % de su población, Lugo el 0,5 %. La alcaldesa de la ciudad amurallada, Lara Méndez, tiene la intención de que la capital alcance en los próximos cuatro años la cifra de 100.000 habitantes.

Muras, un caso dramático

Los núcleos menos poblados son los que más han acusado las pérdidas de habitantes más extremas. Llama la atención el caso de Muras, que ha perdido a la mitad de sus habitantes en poco más de 20 años. El dato recogido por el Instituto Nacional de Estadística en 1996 revelaba que la localidad contaba con 1.218 vecinos. El último registro es del 1 de enero del 2018 y quedaban entonces 636 personas registradas en el padrón municipal. Ha perdido el 47,78 % de su población.

Muras es uno de los casos más extremos, pero hay otros igualmente llamativos. Guitiriz decreció desde 1996 en más de 1.000 habitantes, perdiendo un 16,4 % de su población en los últimos años. Castroverde perdió cerca del 27 %, con un descenso acumulado de 975 habitantes desde finales de los noventa.

Monforte y la reconversión

Monforte mantiene el tipo si analizamos el cómputo global de los datos. Perdió 581 vecinos desde 1996 en una localidad que, a principios del año pasado coqueteaba con los 18.600 empadronados. Aunque la capital de la Ribeira Sacra aceleró su descenso demográfico de forma alarmante en los últimos años. Desde el 2011 perdió a un 5,21 % de su población, pasando de los 19.622 habitantes a los 18.599, por encima de un millar menos. Monforte superó los 20.000 habitantes en la década de los 40 y no los perdió hasta finales de los 60, cuando la reconversión del sector ferroviario gallego asfixió a la capital de Lemos. En 1991 la ciudad monfortina volvió a situarse un poco por encima, pero desde entonces la caída demográfica ha sido una constante.

Monforte mantiene el tipo pero no llega a los indicadores de zonas más pujantes

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