«Temos medo a que isto se convirta nunha nova Ponte Ribeira»

El comercio de la calle Diego Pazos reclaman una solución rápida para no seguir perdiendo clientes


sarria / la voz

Los comerciantes de la calle Diego Pazos se están acordando mucho estos días del corte de la Ponte Ribeira, fuera de servicio desde hace años a la espera de que se retomen las obras del paseo. Con su calle patas arriba, todos esperan que el bloqueo de estas obras empiecen de nuevo y se terminen cuanto antes. Nadie quiere pensar que el bloque se prolongue mucho más. «Temos medo a que isto se convirta nunha nova Ponte Ribeira, sería catastrófico para os negocios», dice Manuel Sangil, que además de tener un comercio en esta calle es concejal en el Ayuntamiento.

Como comerciante, Sangil reclama una reapertura rápida de la calle. Y después, dice, ya se solucionarán los problemas que haya. Pero también tiene algo que decir como concejal: «Pido a todas as partes que esquezan a divisións políticas, porque eu vexo ao goberno local interesado só en abrir a rúa a calquera prezo e á oposición, sobre todo ao PP, tratando de entorpecer para que cheguen as eleccións e a obra siga sen facer»

El Ayuntamiento de Sarria daba un paso importante ayer al aprobar la rescisión del contrato con la empresa que había contratado para realizar la reforma de esta calle. No era la alternativa que querá la alcaldesa Pilar López, que hubiera preferido simplemente modificar el proyecto, pero los informes del secretario y del interventor municipal no dejaban otra salida.

Los comerciantes de la calle Diego Pazos consultados ayer por este diario no tienen en su mayor parte una opinión clara sobre cuál de las dos posibilidades era mejor. Sí tienen claro de forma generalizada que hasta ahora no se han hecho las cosas bien y que es urgente corregir el rumbo cuanto antes.

A algunos de los afectados les parece imprescinble acordar medidas de presión conjuntas entre los comerciantes y los vecinos. Es lo que opina, por ejemplo, José Manuel Alvaredo, que piensa imprescindible «organizar algo, como unha manifestación, contra tanta incompetencia». Alvaredo está convencido de que los defectos de construcción son más importantes de lo que admiten públicamente en el Ayuntamiento. «Penso que vai haber problemas con diferentes cousas -advierte-, entre elas a canalización de augas fecais, que cando se encha vai botar para fora porque non está hermeticamente pechada».

Otros, como el hostelero Alejandro López, reclaman más a corto plazo. Independientemente de cómo se vayan a solucionar los defectos de obra, él pide que antes de nada «se adecente un poco la calle, que da pena verla, para permitir la circulación de coches y después que se tomen el tiempo que necesiten para todo lo demás». Las obras empezaron en septiembre y llevan más de quince días paralizadas. Él y todos los demás notan que pierden clientes. «Esta situación -admite- supone un perjuicio muy grande para todos, y probablemente par aun negocio de hostelería como el mío más aún, porque dependo mucho de la afluencia constante de la gente todo el día, y ya no la hay».

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