lugo / la voz

Sarria celebró una nueva edición de su fiesta más solidaria y más multitudinaria del año, la gala de la Cruz Roja.

La celebración estuvo dedicada este año a una de las instituciones que llevan más tiempo regalando su tiempo para que familias desfavorecidas de la zona, Cáritas Interparroquial, fundada en 1965 y cuyos voluntarios atienden habitualmente a más de un centenar de familias, además de poner en marcha distintas iniciativas destinadas a ayudar a las capas más olvidadas de la sociedad.

La oenegé que preside Jaime Capellá volvió a congregar en el Hotel Alfonso IX a cerca de 400 personas, en un certamen que también sirvió para que los asistentes les mostraran todo su cariño a ex presidentes de Cruz Roja.

La fiesta congregó a más de 300 personas, cifra que supone un año más una muestra del respaldo de los sarrianos a una institución que lleva más de 125 años implantada en la comarca y que tiene una gran relevancia en el ámbito social.

El presidente de Cáritas, Alejandro Robertson, y el director, Manuel Ángel Valcárcel, recibieron un obsequio del presidente de la Cruz Roja y Valcárcel cerró el acto con un emotivo discurso de agradecimiento a quienes les apoyan. El momento central llegó a la conclusión cuando a punto de retirarse del atril solicitó a todos los asistentes que abrazaran a las personas que tenían a su lado en muestra de aprecio ante el estupor general. El multitudinario abrazo puso un impresionante colofón a una gran noche de solidaridad.

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Sarria devuelve el cariño a los que la amparan