Papá lo tendría hoy más fácil para ir en tren

Joaquín García Díez DIPUTADO DEL PARTIDO POPULAR

SARRIA

El autor de este artículo de opinión en el tren de media distancia del pasado lunes.
El autor de este artículo de opinión en el tren de media distancia del pasado lunes.

07 abr 2016 . Actualizado a las 22:59 h.

Eel pasado lunes comenzaron a prestar servicio ferroviario dos nuevos trenes en cada sentido entre las ciudades de Lugo y Ourense. Su finalidad principal es incrementar las frecuencias diarias entre nuestra ciudad y la de las Burgas, que también nos sirve como puente para ir a Madrid, con lo que se incrementan las conexiones, hasta hace unos dí­as limitadas a una diurna y a un tren hotel nocturno.

Salí de Lugo, como estaba programado, a las cuatro de la tarde en un tren de media distancia de dos vagones en perfecto estado de limpieza. Solo cuatro viajeros en su interior. La razón posible, falta de publicidad y el primer dí­a en servicio. Hasta Ourense el convoy realiza paradas muy cortas, de aproximadamente un minuto en Sarria y Monforte. En esta última estación se incorporaron unos cinco viajeros.

A las paradas programadas se añadió una técnica en Os Peares para facilitar el cruce con otro tren en sentido contrario. Todo este primer tramo del viaje presenta el trazado de toda la vida, con las mejoras de mantenimiento correspondientes pero siguiendo el trazado que de niño recorrí­ cientos de veces. Paisajes rurales, viñedos, cauces fluviales, aldeas semiabandonadas. Poco de novedad.

Llegamos a Ourense a las 17.42 horas, con unos siete minutos de retraso sobre el horario programado. Bajamos al andén y nos unimos a los numerosos viajeros que aguardan al Alvia que, procedente de Pontevedra y con destino a Madrid, tiene prevista su salida a las seis menos cinco. Muchos proceden de Santiago o de A Coruña, que acaban de llegar en otro tren y, al igual que los procedentes de Lugo, realizan transbordo aquí­.

Al mismo tiempo que entraba mi tren en Ourense lo hacia el Alvia procedente de Madrid y con destino a Lugo. La estación rezuma vida en pasajeros y trenes. Me recuerda al Monforte de Lemos de mi infancia.

Retrasos

Salimos de Ourense con cinco minutos de retraso, a las seis, y el tren adquiere una velocidad aparentemente mayor que la que traíamos hasta Ourense, pero el panel indicador no rebasa en ningún momento los 104 kilómetros por hora. Hasta llegar a Zamora desde la ventana se aprecian muchos movimientos de camiones y obras en la nueva línea de alta velocidad entre esa capital castellana y Ourense. Mucho movimiento que, sin duda, es riqueza para la comarca hasta que terminen en el plazo previsto del 2018.

Desde que superamos el túnel de Lubián y descendemos hacia Zamora la velocidad en ocasiones llega a los 124 kilómetros por hora.

Son las 21.09 horas y entramos en Zamora. Hace cinco horas que salí de Lugo. Desde esta estación, la velocidad crece nuevamente y ahora alcanza los 195 kilómetros. Entramos en una liga diferente.