LA TRIBUNA | O |
15 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.LA NOTICIA de la semana en Sarria no ha sido la convocatoria a través de mensajes a los móviles para la celebración del primer aniversario del golpe municipal ni el pomposo anuncio de que lo que se prevé supondrá una gran inversión en el casco histórico de la villa. No, la gran noticia sarriana de esta semana ha sido la nueva edición del conocido serial Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio . El que luego de varios años de demoras, de problemas, de complicaciones de toda índole, de boicoteos y contraboicoteos y estando todavía pendiente de saberse si la entrada en servicio del nuevo pabellón de deportes podrá realizarse para la próxima temporada o para la siguiente o para la siguiente, o para Dios sabe cuándo, resulte que se hace imprescindible el cambio total de la cubierta, dadas las inumerables goteras que afectan a la instalación, no parece que sea un ejemplo ideal de la gestión y el desarrollo de unba obra pública. Si a lo anterior se añade que la ubicación, estética, funcionalidad y capacidad de público del engendro no parecen convencer a nadie, ya me dirá el lector si no es suficientemente acreditativo de que las cosas en Sarria de unos años a esta parte se hacen de la forma más rocambolesca. No hay duda, pues, de que no encontramos ante un palmario ejemplo de la incapacidad de una serie de políticos, los de antes y los de ahora -que en algunos casos son los mismos- para afrontar la gestión pública. Y no debe olvidarse que este no es el único caso en el municipio de Sarria en el que destaca la peculiar forma de proyectarse, contratarse y desarrollarse instalaciones deportivas, ya que con el pabellón de Oural ha acontecido, acontece y, puede presumirse, acontecerá algo similar.