El líquido dorado de las cumbres de Galicia que endulza al mundo

Del autoabastecimiento familiar a líder en Galicia, la gama ecológica es el producto estrella de Mieles Anta, la compañía lucense que vende en Asia o América


«Nacín entre abellas e xa con dez anos era o que controlaba os enxames e avisaba ao meu pai para recollelos e que non marcharan». La cita es de David Corral padre, conocido por el sobrenombre de «el mayor apicultor de Galicia». Nacido en la aldea de A Toca (Samos) hizo de la vieja tradición del autocultivo un modo de vida. De los inicios con 150 colmenas, después la SL, más abejares, viajes a ferias internacionales y mucho esfuerzo han pasado casi 30 años. Los panales en producción de Mieles Anta son ahora 14.000.

La empresa familiar, tras el fallecimiento del fundador en enero, sigue el ritmo marcado por Corral de la mano de su hijo. Innovar y apostar por el rural. Es así como la compañía que emplea a unas 22 personas, en función de la campaña, alcanzó las 300 toneladas de producción el pasado año y los tres millones de facturación, consolidándose como líder en la comunidad.

Venden en Galicia a través de los grandes distribuidores de alimentación y a otras regiones como la Comunidad de Madrid o Cataluña. Desde el 2014 también están presentes en el mercado internacional. «Los productos gallegos son muy valorados. La crisis del covid destapó la necesidad de consumir lo que se produce cerca y no lo de fuera, aunque sea más barato», dice David Iriso Bernárdez, de 31 años.

Una tienda en A Coruña

Aunque la montaña de Lugo es el origen, Anta significa altura, la primera tienda donde vendieron estaba en el barrio de los Rosales, en A Coruña, donde el padre de David regentaba un bar. En el polígono de A Grela montaron a comienzos de los noventa la primera nave. Después vino la de A Toca (Lugo), en el 98, y en el 2013 la del polígono industrial de Bóveda. Las instalaciones del Pazo de Lusío, marca creada para su variedad ecológica, han sido renovadas y es aquí donde tienen la sede desde el 2019 con dos las envasadoras: la natural y la convencional.

La apicultura ecológica es su gama estrella. Integrados en el Craega (Consello Regulador de Agricultura Ecolóxica de Galicia) y en la indicación geográfica protegida (IPG) Mel de Galicia, el 85 % de sus colmenares están situados en la comarca de Lugo y en montañas como las de O Courel, Ancares, A Pobra do Brollón o Quiroga.

La mayoría están, además, en reservas naturales y las variedades florales que alimentan a las abejas son autóctonas. «Incluso damos de comer al oso, que nos lleva muchos panales», sonríe David.

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Mila Méndez
anta

La segunda generación al frente de Mieles Anta continúa la trayectoria del fundador

Representa a la segunda generación de una familia donde las raíces en los panales llegan hasta el siglo XIX. David Iriso Bernárdez, de 31 años, dirige desde este año la industria familiar.

­-¿Qué cree que los diferencia?

-Somos una empresa familiar, hacemos una miel artesanal, totalmente natural, cosechada en las montañas de Galicia. La mayoría de nuestros colmenares están en Lugo, pero también tenemos en Arteixo y Sada y Pontevedra.

-¿Por qué apostar por lo eco?

-Viajando a ferias internacionales, fue un nicho de mercado que descubrió mi padre. Vio que iba en aumento y que en Galicia apenas se explotaba. La facturación de las mieles ecológicas, sin tratamientos agresivos en su proceso, está siendo cada vez más importante para nosotros. Su demanda crece.

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