Una ganadera indemnizará al tratante al que su ternero aplastó e incapacitó

El fallo, nada habitual, se basa en que la res no estaba pagada ni subida en el camión


lugo / la voz

Una ganadera de Portomarín deberá indemnizar a un tratante que fue aplastado por el ternero que iba a retirar de su explotación. Como consecuencia del accidente la Seguridad Social le reconoció al operador de ganado una incapacidad total para su profesión. La propietaria del animal fue declarada responsable civil de las lesiones del autónomo y condenada por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Chantada a pagar todos los daños y perjuicios ocasionados. El fallo no fija la cuantía, que tendrá que ser determinada en otra vista. Sin embargo, el letrado que defendió al tratante, el experto en procedimientos de daños Cipriano Castreje, cifra estos en más de 100.000 euros. Incluye los días en los que estuvo imposibilitado para su trabajo, hasta el momento en el que le concedieron la incapacidad permanente.

El accidente ocurrió el 26 de agosto del año 2013, día en el que el tratante fue a recoger al animal para cargarlo en el camión. Cuando salía por el pasillo de la explotación el ternero se puso sobre las patas traseras y cayó encima del tratante. Le aplastó la pierna derecha. Fue trasladado al HULA donde le diagnosticaron una fractura abierta de tibia y peroné. Estuvo de baja laboral un año y 180 días, hasta que el 6 de marzo del 2015 el INSS le reconoció la incapacidad total para el ejercicio de su profesión.

Esta es una sentencia pionera por su contenido y que puede sentar precedente en otros casos similares, dado que refleja una realidad cotidiana de las cuadras gallegas.

El fundamento

La jueza que examinó este caso se amparó en el artículo 1905 del Código Civil, que establece que el poseedor del animal, o quien se sirve de él, es el responsable de los perjuicios que pueda causarle a terceros. «No importa -aclara la sentencia- si el poseedor adoptó o no todas las medidas necesarias para intentar evitar que el animal causase daño. Desde el momento en el que lo causa, se responde»

La discusión en este caso estuvo centrada en si la propiedad del ternero seguía en manos de la ganadera o si había pasado ya a las del tratante. En este sentido, en sus fundamentos de derecho se recoge que el animal se encontraba todavía en la cuadra cuando se produjo el accidente y que el precio no había sido abonado. aún. Fue pagado al día siguiente por el hijo del tratante cuando fue a recoger el animal a la cuadra. «La costumbre era -señala la sentencia- que pagara cuando el animal estaba subido al camión, por tanto en el momento del siniestro el precio no había sido abonado». De hecho, la factura fue expedida varios días después.

La sentencia no tiene en cuenta los argumentos de la ganadera, a través de su representante, que aseguró que el animal había sido adquirido unos días antes por el tratante, cuando eligió el animal y habían acordado el precio. También hizo constar que le pidió al operador de ganado que espera a que llegara su marido para ayudarle a sacar a la res de la explotación, pero este le dijo que no podía esperar.

Según la versión de la titular de la explotación vacuna, el tratante sujetó el animal con un cordel para sacarlo. Ella iba delante para abrir la puerta y fue en ese momento cuando el ternero impactó contra el tratante.

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