La última viña de la Ribeira Sacra que solo se puede vendimiar en barca

Las cepas crecen sobre una pared de roca en A Cividade en pleno cañón del Sil

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MONFORTE / LA VOZ

Si hay una viña que define la viticultura extrema de la Ribeira Sacra, esa es sin duda A Cividade. Bajo el mirador vanguardista bautizado con ese nombre, por el que también se conoce un castro próximo, el cañón del Sil corta la montaña en una abrupta pared vertical. Al fondo, junto al río, las cepas asoman como cuñas entre las rocas dibujando un extraño paisaje. Subir la uva por el angosto camino que asciende hasta lo alto de la cima se antoja tarea de superhombres. Solo queda echar mano de las barcas para poder vendimiar.

«Este ano a baixada do encoro complicounos o traballo. Houbo que levar as caixas un bo cacho por unha pendente moi mala ata as barcas. Tamén lle chegou para subilas onde as pasamos ao tractor», explica Brais Verao, última generación que coge las riendas de la bodega familiar propietaria de la viña de A Cividade.

Ubicada en Bolmente, en el municipio de Sober, comercializa sus vinos con el sello de Ribeira Sacra desde la puesta en marcha de la denominación de origen. Hasta hace poco, las uvas de A Cividade se mezclaban con la producción de otras viñas de la bodega situadas en la subzona de Amandi. En la cosecha del 2016 salió el primer vino elaborado exclusivamente con la uva de A Cividade.

La experiencia tendrá continuidad esta vendimia. «Imos ver se damos feito 800 ou 900 botellas só desta viña. A uva anda cerca dos trece grados e está sanísima», dice Brais Verao.

Siempre la misma familia

La viña siempre fue de su familia. No se sabe qué llevó a sus antepasados a elegir una pared del cañón del Sil para levantar un viñedo. En tiempos, la uva se sacaba durante días en interminables ascensiones por el sendero que sale al castro de A Cividade. Hoy se carga en lanchas que navegan hasta Xabrega, aguas arriba del embalse de Santo Estevo, donde las cajas pasan al tractor que las lleva a Bolmente. Es trabajoso, pero paga la pena. «É un viño especial, non se parece a ningún», dice el bodeguero.

La cosecha supera el millón de kilos y nueve bodegas la dan por cerrada

La cosecha supera en Ribeira Sacra el millón de kilos de uva a estas alturas del mes de septiembre. Los últimos datos de vendimia, correspondientes al pasado sábado, contabilizan 1.332.645 kilos recogidos al amparo de la denominación de origen, de los que 1.136.677 son de la variedad tinta mencía. El consejo regulador autorizó la recolección con carácter general a partir del 7 de septiembre, aunque se concedieron autorizaciones puntuales desde el 19 de agosto en viñas donde la uva había alcanzado la madurez.

Los ritmos de recolección son muy dispares en esta campaña, especialmente madrugadora. De 93 bodegas inscritas, 39 están en vendimia y nueve la dieron por cerrada. A 9 de septiembre, 45 bodegas todavía no habían comenzado a recoger la uva.

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