El primer rosado de la Ribeira Sacra

Presentan en Monforte un vino sin precedentes en la denominación de origen


monforte / la voz

El Centro do Viño da Ribeira Sacra, en Monforte, fue ayer escenario de la presentación de una novedad sin precedentes en el ámbito de esta región vinícola. Se trata del primer vino rosado producido en el territorio de la Ribeira Sacra y su responsable en la empresa Adegas Moure, radicada en el municipio de O Saviñao, que cuenta con una larga trayectoria en el mundo de los vinos y los licores. La presentación también fue novedosa con respecto a la mayoría de los actos de este tipo, ya que comprendió una actuación del cuentacuentos chantadino Anxo Moure y del grupo musical gallego-irlandés Böj. Los asistentes no solo tuvieron ocasión de degustar el nuevo vino, sino también un maridaje gastronómico con platos preparados por Carlos González, cocinero del restaurante Merenzao, situado en Sober.

Evaristo Rodríguez, copropietario de Adegas Moure, explica que la iniciativa de producir un rosado partió de varios miembros de las generaciones más jóvenes de la familias que poseen esta bodega: Paloma y Adrián Rodríguez Moure y José Moure Iglesias. La primera se encargó personalmente de presentar el vino -llamado Amarante Abadía da Cova- en el acto celebrado ayer en Monforte. El proyecto, añade Rodríguez, pretende ser un primer paso para introducir en la Ribeira Sacra un tipo de vino cada vez más demandado, sobre todo por los consumidores jóvenes. «Os rosados están de moda e o seu consumo está medrando en todas partes, e sabemos que outras adegas da Ribeira Sacra tamén están experimentando coa idea de producilos», señala. «En Galicia aínda non hai moita produción, pero noutras zonas vinícolas como Navarra ou Cariñena está crecendo cada vez máis», agrega.

Consumidores potenciales

Los responsables de Adegas Moure creen que el nuevo vino puede interesar a una amplia variedad de consumidores. «Por un lado, está adaptado para a xente nova, para os que non teñen o hábito de beber viños e queren cousas suaves e lixeiras», apunta Evaristo Rodríguez. «É unha alternativa interesante ás cervexas e outras bebidas para os días de calor, cando ao mellor non apetece beber outros viños, e tamén pode ser unha forma de acercarse ao mundo dos viños para os que non están habituados a eles», añade. Pero los productores de Amarante Abadía da Cova piensan que tamén resultará interesante para los aficionados y conocedores del vino. Sin olvidar -indica Rodríguez por otra parte- a los propios elaboradores de vinos, «porque pode darlles a coñecer mellor as potencialidades das variedades de uva coas que traballan habitualmente».

De lo que están seguros los propietarios de la bodega es que su nuevo vino no tardará en ser seguido por otros en el ámbito de la misma denominación de origen. «O rosado naceu na Ribeira Sacra para quedarse», afirma a este respecto Evaristo Rodríguez. «A posibilidade de producir este tipo de viños é unha nova porta aberta para a nosa adega e para outras, e tamén pode supoñer un novo dinamismo, unha forma de evolucionar e de adaptarse aos novos tempos», concluye.

Una combinación de mencía y merenzao de 12,5 grados

En la Ribeira Sacra nunca se había producido hasta ahora vinos rosados, pero -según apuntan los creadores de Amarante Abadía da Cova- pueden considerarse en cierto modo como un precedente algunos vinos frescos y con poco color, propios para el verano, que se elaboraron en tiempos en este territorio. En cuanto a la producción rosados propiamente dichos, desde que se creó la denominación de origen, hace un cuarto de siglo, algunas bodegas realizaron experiencias en ese sentido que no llegaron a cuajar.

El nuevo vino todavía no cuenta con la etiqueta oficial de la denominación de origen -algo que está actualmente en trámites-, pero sus elaboradores señalan que se han preocupado por reforzar sus vínculos con este territorio y por darle una impronta local. Está elaborado con mencía y merenzao, dos de las variedades de uva características de esta denominación de origen. Como sucede con todas las uvas empleadas para elaborar rosado, la mencía es blanca por dentro aunque su piel sea oscura. La combinación de estas dos variedades y el proceso seguido en su elaboración -según los creadores de Amarante Abadía da Cova- da como resultado «un rosado con alma de tinto» con un toque muy frutal y de «golosina». Y también con un color algo más intenso que el de la mayoría de los rosados.

Antes de llegar a producir este rosado, los responsables de la bodega realizaron una serie de experiencias durante un par de años. Uno de los aspectos que fue necesario corregir fue el referente a la graduación alcohólica. En una prueba realizada el año pasado se obtuvo un vino de trece grados, una fuerza que se consideró excesiva. Ahora la graduación se ha quedado en un 12,5%.

Buena acogida

Los productores del nuevo rosado se declaran muy satisfechos del resultado final y apuntan que el vino también ha sido bien recibido en diferentes lugares a los que fue enviado a modo de prueba. «Os que o probaron ata agora encontrárono moi atractivo», comenta Rodríguez.

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