Peregrinos «vip» por el Camino Francés

Paella y lubina al horno en una casa de turismo rural, después caminar la etapa de Portomarín a Palas

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lugo / la voz

Martin Sheen en «El Camino», rodada en Galicia en el año 2009, generó un gran interés entre los estadounidenses por ir a pie a Santiago. Vanesa Illanes Diego, hija de coruñés y de cubana, nacida en Florida, montó una agencia de viajes con su socia americana Kate, especializada en organizar peregrinaciones a Santiago por el Camino Francés y ahora está aprovechando para su negocio el tirón de la historia que dirigió Emilio Estévez. Andaspain funciona desde hace 13 años y se ha centrado en organizar viajes de cinco días caminando a Santiago, desde Sarria, para aquellas personas que quieren vivir una experiencia espiritual, pero sin renunciar a una buena cama, a una buena mesa, con un vino especial y a otras comodidades. Para sus clientes, que proceden de Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y Australia, el precio no es una prioridad. Lo es la confortabilidad.

El último grupo, formado por once personas, está haciendo el Camino en siete etapas, en lugar de las cinco habituales, porque quieren disfrutar plenamente de la experiencia. Ayer se alojó en una casa de turismo rural de Monterroso, después de hacer la etapa entre Portomarín y Palas. Está formado por americanos, la mayoría ya jubilados, quienes al llegar a Casa do Campo, en San Miguel de Pena, ya tenían las maletas en sus habitaciones. Mientras esperaban por la cena, alguno de los integrantes del grupo, en lugar de descansar en la habitación, o tomarse una copa de vino blanco, aprovechó para apuntarse a una clase de yoga, que impartió la profesora que viaja con ellos, en el césped del jardín, debajo de un pino centenario.

Cena para vegetarianos

La cena la sirvieron a las siete y media de la tarde: paella -una con pescado y otra de verduras porque en el grupo hay vegetarianos-, lubina al horno y natillas. También gestionan menús para veganos. Hoy a las siete y media de la mañana desayunaran y volverán a Palas, donde iniciarán la siguiente etapa.

«No tenemos prisa -señaló Vanesa Illanes-. Lo importante es caminar y hacer cada etapa como cada uno quiera, sin el estrés de tener que llegar antes que el resto para conseguir una cama».

Las habitaciones del grupo, según Vanesa Illanes, están reservadas con un año de antelación, ante las dificultades que existe en el Camino Francés para encontrar establecimientos de las características que buscan para pernoctar y que no siempre encuentran a pie de etapa. Inicialmente no exigen tanto, según la responsable de Andaspain. «Buscamos lugares con más de ocho habitaciones, limpias, con baño individual y que aporten algún encanto, aunque lo realmente importante es el trato». «Ya vamos -dijo- a los sitios en que sabemos que nos van a tratar bien».

Esta agencia, según explicó, a veces se ve obligada a buscar alojamientos fuera del propio Camino de Santiago, como el de Monterroso. «Lo más importante es que estén cómodos los clientes y a la hora de elegir, jugamos por esa posibilidad».

Vanesa Illanes es reacia a hablar de precios. La postura de los peregrinos a los que les organiza las etapas la resume con una frase: «Cuando trabajas con clientes extranjeros, que generalmente han viajado a otros países y han visto lo que les cobraba, cuando llegan al Camino nada les parece caro». «Pueden encontrar un bocadillo grande por tres euros, que es lo que les costaría un café en un parque temático americano». Según la responsable de la agencia, «ellos son conscientes de que podrían cobrarles mucho más, pero no lo hacen y se lo agradecen».

Mucha competencia

Illanes reconoce que hay muchas agencias trabajando en el Camino de Santiago y que la competencia es brutal, incluso para captar a los peregrinos con alto poder adquisitivo, en los que ellos están especializados. Cuando empezaron hace 13 años solo había otras dos dedicadas a este segmento.

La propietaria de esta agencia reconoce que el aumento de peregrinos vip obedece a que «cada día hay más gente que quiere hacer algo diferente a tumbarse en la hamaca de una playa y tomar mojitos». «Vienen al Camino no solamente por motivos religiosos, de hecho en este grupo -explicó- solamente hay una pareja que lo hace por esta razón. En el resto, unos traen una idea concreta, y otros, lo que encuentran».

La agencia mima a sus clientes. Caminan con guía y acompañados de una furgoneta, que lleva incorporada una cocina, en la que preparan el pícnic de mediodía y en la que llevan aperitivos para la jornada. «Ofrecemos ensaladas, pasta, arroz, quinoa y cuscús». «Si parásemos en un restaurante -añadió-, perderíamos dos horas».

«Reservamos las habitaciones para nuestros clientes con un año de antelación»

«Les preparamos un pícnic para no tener que parar dos horas en un restaurante»

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