Historias que aún resuenan bajo el embalse de Belesar

Sale la versión en DVD del documental «Asolagados», que recoge testimonios de vecinos de los pueblos que anegó el Miño

Molino de la aldea de A Viña, en Taboada, una de las que quedaron al descubierto en el 2011.
Molino de la aldea de A Viña, en Taboada, una de las que quedaron al descubierto en el 2011.

MONFORTE / LA VOZ

«Daquela espertábaste co ruído do río. Cando o embalsaron, notouse porque faltou o ruído. A auga chegou ás casas e houbo que fuxir. Porque se decatou a tía, se non na nosa casa morriamos todos». Es el testimonio que abre el tráiler del documental Asolagados, que narra la construcción del embalse de Belesar con la voz de vecinos que tuvieron que abandonar sus casas. «O caso de Portomarín transcendeu. Hai fotos antigas e vense restos do pobo todos os anos. Do que había augas abaixo nunca se falara», dice David Vázquez, director de la película.

Una gira iniciada en enero del 2014 la dio a conocer en museos y cineclubes de toda la comunidad, y en la Casa de Galicia en Madrid. El círculo se cerró este fin de semana con una nueva proyección en Chantada, en la que fue presentada la versión en DVD que se pone ahora a la venta, al precio de 15 euros, en versiones en gallego español e inglés.

Chantada fue el origen de este proyecto. David Vázquez y el resto del equipo de la productora Coa auga ao pescozo aprovecharon el vaciado del embalse en el año 2011, que llevó a cabo Gas Natural Fenosa para poder ampliar la capacidad de producción de la presa. Desde la construcción de la central hidroeléctrica de Belesar, inaugurada por Franco en 1963, nunca se había visto lo que ocultaba el embalse del Miño aguas abajo de Portomarín. Más de dos mil hectáreas de terreno con los viñedos más abrigados, algunos monumentos y pueblos enteros de los que algunos marcharon con el agua al cuello. Un paisaje casi lunar de tierra cuarteada sobre el que se levantaban los esqueletos de las viejas cepas y restos de viviendas, molinos e iglesias que conservaban en gran parte su estructura.

Efecto multiplicador

El Nodo de la época saludaba la apertura de la central de Belesar como un acontecimiento «crucial» para Galicia y España por su «efecto multiplicador de la riqueza de la nación». La placidez del embalse que se levanta sobre la estampa faraónica de la presa esconde sin embargo historias desgarradas que salen a flote en este documental. Cuando el embalse quedó bajo mínimos históricos, David Vázquez trabajaba de cámara para una televisión local. «Nunca pensara que podía haber tanta vida por baixo daquel encoro que vía todos os días. Non foi sinxelo convencer á xente de que falase, aínda hai medo a iso que se soe chamar ?o poder?», rememora el director de Asolagados.

Hay otras grabaciones realizadas durante la bajada del embalse disponibles en Internet. En una filmación del realizador César Galdo, un antiguo vecino recorre una de las aldeas que quedaron cubiertas por el Miño. Habla de la casa del tío Vicente, del molino del Cubano, de una aira próxima... «Nesta lareira estiven dúas ou tres veces», dice señalando a unas ruinas, en medio del paisaje desértico que dejó a la vista la histórica bajada de nivel. «Parece que estou vendo cousas que me levan o corazón», se lamenta mirando a la cámara.

«Vin tres veces a película. Non me cansa, pero emociónome moito», dice Antonio, uno de los protagonistas de Asolagados, orgulloso de la trascendencia del documental. Desde su presentación, fue proyectado en festivales de Portugal, Sudamérica, Estados Unidos e Italia. No solo cuenta historias cargadas de nostalgia, también tiene un componente de denuncia social. «Daquela a xente non se defendía como hoxe. Foi un atropelo. O alcalde e o cura da parroquia foron contra nosa», relata este vecino de Taboada.

Su casa natal estaba situada en una aldea de ese municipio sumergida ahora bajo el Miño. La misma suerte corrieron otros pueblos de Chantada y O Saviñao. El documental se centra en algunos de ellos: Mourulle, Porto y Portomeñe... Pero hay más aldeas e historias asolagadas bajo la falsa placidez del embalse de Belesar. Camilo de Pascual, viticultor de San Fiz, pidió el vaciado del embalse al poco de la apertura de la presa. Su bodega había quedado anegada con el hacha que mejor cortaba. Nadie le había avisado del llenado.

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