Así era la ruta del oso y el madroño

El único sendero entre madroños de Galicia lo quemó el incendio del pasado fin de semana


becerreá

El río Rao, en Navia de Suarna, es uno de los más bonitos y desconocidos de Galicia. Su curso discurre por un valle estrecho y pronunciado entre peñas escarpadas y en general con accesos muy difíciles, ya en los límites con Asturias. Los cortines o albarizas que jalonan el valle, junto con los únicos madroños de Os Ancares, recuerdan que el valle del Rao es un hábitat ideal para el oso pardo, donde encuentra sobre todo tranquilidad. La ruta de senderismo que recorre el curso final del Rao, se vio afectada en buena parte por el fuego del pasado sábado, acabando con la mayor principal masa de madroños del valle.

El itinerario es circular, con comienzo y final en Río de Pé, en el Navia. Son en total 24 kilómetros de camino que remontan el río por su margen izquierda hasta Rao, la capital de la parroquia, y regresan por la orilla contraria. La orografía abrupta del valle le da una extraordinaria belleza paisajística, pero exige muy buena preparación física, ya que han de superarse grandes desniveles a lo largo de todo el recorrido. Sin embargo, una opción más razonable y económica, es realizar la ruta hasta Rao y contratar un taxi en Navia para regresar al punto de partida.

La ruta se inicia pues en el lugar conocido como Río de Pé, a unos cinco kilómetros de A Proba, en la carretera que sigue el curso del río Navia. La parte inicial hasta el núcleo abandonado de Embernallúas son tres kilómetros, que han sido arrasados completamente por el fuego. Entre la cenizas queda el único bosque de madroños de la montaña de Lugo, que en algún tramo del camino formaban un túnel de vegetación todo el año, con su hoja perenne de un verde más claro que la mayor parte de los árboles autóctonos. Desde la salida, la senda pedregosa va ganando altura y alejándose del río, que cada vez queda más inaccesible en el fondo del valle. De hecho el recorrido senderista es el único acceso al valle en esta zona.

Después de algo más de una hora, se llega a la aldea abandonada de Embernallúas, donde una pista de tierra da acceso hacia la sierra. La senda sigue subiendo y en breve se alcanzan las casas abandonadas de Murúas. Después de dos horas largas de recorrido se llega a Prebello, la primera aldea habitada donde es posible además abastecerse de agua en la fuente. En este punto se toma la pista hacia Rao donde se encontrarán algunos ejemplares de madroños. Existe la opción de continuar por la ruta por la pista hacia Meda y Rao, aunque la ruta propiamente desciende fuertemente hacia el río para encontrar una garganta que es el lugar más bello del recorrido. Descender al río supone tener que realizar luego el ascenso hasta Meda, pero sobre todo, el acceso suele estar complicado porque la vegetación cierra la senda rápidamente durante los meses de la primavera.

Al salir de la garganta, desde Meda, el trabajo está hecho y Rao está a un tiro de piedra por la carretera y principalmente cuesta abajo; es la aldea más importante de la parroquia y en ella es posible hidratarse. Si quiere realizarse el recorrido completo circular no hay que llegar a Rao; el desvío a la derecha está señalizado antes. Es muy importante calcular las fuerzas y el tiempo, ya que desde Rao quedan muchos kilómetros y apenas existen algunas aldeas por el camino sin ningún establecimiento.

Osos, cortiños y madroños

El oso pardo tiene en el valle del Rao un hábitat idóneo pero sobre todo, tranquilidad. En los últimos años la población de oso pardo se ha recuperado en Os Ancares, hasta el punto de poder considerar que ya habita en sus bosques y el valle del Rao es el hogar por excelencia del oso en la comarca.

La parroquia no llega a una docena de aldeas, por desgracia, despobladas y la mayor parte de la superficie del valle desde Pandozarco a Río de Pé es completamente inaccesible, con laderas empinadas y paredes de piedra.

El cortín o albariza es una construcción de piedra y circular típica de la zona. Se utiliza para proteger los trovos (colmenas tradicionales de madera) de los ataques de oso. A lo largo del valle hay numerosos cortines, algunos de ellos en lugares en los que hoy resulta impensable acceder.

El fuego destruyó la única masa de madroños que existía en Os Ancares, más propio en climas mediterráneos. Se trata de un árbol de hoja perenne y cuyo fruto, que puede verse primero verde, luego amarillo y finalmente rojo, todo el año tiene alcohol. La imagen del madroño está muy unida a la del oso por el escudo de Madrid.

navia de suarna el itinerario senderista que remonta el valle del río rao

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