Una polaca que se salva del desguace

ADIF da marcha atrás y decide no subastar una locomotora fabricada en Polonia hace 25 años


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Todo estaba preparado para que ADIF diese pasaporte hacia el desguace a una pequeña locomotora, dedicada a la realización de trabajos en las vías pero, finalmente, el vehículo ferroviario se salva (de momento). Quiso el destino que acabase aparcado en la estación de Lugo, debido a una avería. Durante muchas semanas estuvo a la intemperie hasta que alguien se debió apiadar y lo llevó a debajo del puente de la avenida de Adolfo Suárez.

El aparato se llama técnicamente dresina. En el argot ferroviario también lo denominan «zorra de vía». Se trata de una máquina fabricada por la empresa polaca Polzam en el año 1993. Su ficha técnica indica que tiene una tara de 17 toneladas y que carga diez. Posee un motor diesel Deutz con una potencia de 213 CV. Alcanza una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora.

En su parte trasera lleva una grúa Palfinger, del año 1999, con gancho y limitador de altura y laterales.

Después de haber trabajado durante muchos años en la reparación y mejora de las vías, ADIF, su dueño, decidió encargar su venta. Fue preparado todo el papeleo, la ficha técnica y otra serie de documentos. A continuación la sacaron a subasta por un precio de 20.000 euros.

En las condiciones se decía que el adjudicatario debería comunicar el destino de la locomotora previamente a su retirada. Es decir, si le iba a dar como destino el desguace o si, por el contrario, seguiría «viviendo» y circulando por alguna vía. Indicaban también las bases de la subasta que, en caso, de destinarla a chatarra, los residuos deberían ser gestionados adecuadamente.

Para que nadie se sintiera engañado, la empresa madrileña que organizó la subasta advertía que actualmente el vehículo tiene una avería en elementos esenciales del motor, «por lo que se aconseja su inspección».

Con todo preparado, ADIF decidió que la máquina no se subastaría. La empresa tramitadora de la subasta desistió del procedimiento de licitación iniciado debido a que el organismo propietario de la locomotora reconsideró la decisión de enajenarla y determinó «mantener el activo en propiedad».

Si algún forofo de los trenes, que hay muchos, pensaba apostar por llevarse a casa el tren, tendrá que esperar. Posiblemente ADIF acabe reconsiderando la postura si aparece una oferta interesante.

Y algunos amantes de los trenes ya sugirieron dos alternativas. La primera, que ADIF ceda la máquina para ser acondicionada y, aprovechado el espacio que tiene, colocarle asientos, para luego ser usada en el tramo de vía verde, de varios kilómetros, que hay actualmente, sin ningún tipo de uso, en Pobra de San Xiao. El Concello o alguna entidad podría gestionar paseos en la dresina, aunque para ello habría que salvar mucha burocracia y buscar a alguien capacitado y autorizado para la conducción. La segunda alternativa sería la donación al museo de Monforte.

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