El nieto de una enferma que murió tras tirarse al vacío en el Hula pide al Sergas alguna explicación

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lugo / la voz

Diego González, nieto de una mujer que el pasado sábado falleció en el Hula tras lanzarse al vacío por un patio interior, pidió al Sergas algún tipo de explicación. Este joven de 24 años estuvo con su abuela en la habitación donde estaba ingresada el viernes por la noche y se llevó la desagradable sorpresa de que ella le dijo que había pensado en quitarse la vida en el hospital. Inmediatamente, el nieto acudió a la enfermera y le advirtió de lo que había dicho su abuela, de 74 años, y que llevaba un tiempo ingresada en la planta de cirugía vascular. También le explicó a la enfermera que la veía muy deprimida por las noticias médicas que estaba recibiendo y por otras circunstancias personales.

La sorpresa saltó el sábado a mediodía, cuando lo llamaron por teléfono y un médico le dijo que su abuela, Irene Agrelo, acababa de fallecer por haberse precipitado al vacío desde la cuarta planta. El afectado asegura que esa fue toda la comunicación que recibió del Sergas porque ayer todavía no había tenido ninguna llamada para explicarle dónde ni cómo se produjo la muerte de su abuela.

«Se sabe que ella dijo algo que hizo sospechar, y salieron dos enfermeras detrás, pero no pudieron hacer nada. Eso es todo lo que me explicaron en urgencia pero ni siquiera de forma oficial», explica el joven.

Considera que se produjo una negligencia por no controlar a la enferma tras advertirles él que había dado muestras de intento de suicidio. Diego asegura que no pretende sacar rendimiento económico pero quiere llegar al final del asunto porque tiene derecho a saber lo que pasó para que no le pueda pasar a otras personas. Y sobre todo, le parece que tras producirse un suceso de estas características, sería imprescindible recibir una respuesta oficial por parte del Sergas.

La mujer se lanzó al vacío por uno de los patios de luces que hay frente a las puertas de entrada a los pabellones. No es la primera vez que ocurre algo así en el hospital de Lugo.

El afectado, que es hijo único, vive una situación personal difícil porque su padre tiene una enfermedad degenerativa y es dependiente al cien por cien. La madre de Diego es quien lo cuida. La otra persona que vivía en la casa familiar de Cirio, del municipio de Pol, era la abuela Irene.

Diego González también se quejó de que no le dejaron ver el cadáver de su abuela en ningún momento y la enterraron sin tener realmente una prueba física de su estado. Está muy agradecido a la supervisora de la planta y a los dos policías que le acompañaron en urgencias cuando él llegó con un ataque de nervios por la noticia. Ahora está a tratamiento psicológico.

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