Desarticulada una banda que robó y estafó en toda Galicia

La investigación comenzó tras un robo a punta de pistola a un anciano de Palas que vivía solo


LUGO / LA VOZ

La Guardia Civil ha desarticulado una banda especializada en delitos contra el patrimonio que robó y estafó en toda Galicia. El grupo, formado por cuatro personas, tenía su base de operaciones en Santiago, de donde se desplazaba a distintos lugares, llegando a recorrer más de 500 kilómetros algunos días. Los integrantes de la banda, que tienen de 25 a 50 años y son de nacionalidad española, se hacían pasar por falsos de revisores de compañías de electricidad o de gas, y sus víctimas eran siempre personas mayores que vivían solas.

Fue un caso ocurrido en Palas, en donde dos de los cacos robaron 500 euros a punta de pistola a un anciano que vivía solo, el que dio lugar a la investigación, conocida como Operación Kingarma. La investigación, dirigida por el Juzgado de Instrucción de Chantada, permitió la identificación de cuatro personas, residentes en Santiago y en Teo.

Algunos miembros del grupo trabajaron en empresas energéticas, lo que fue aprovechado para realizar la actividad delictiva. Cuando la banda llegaba a algún lugar, su primer paso era buscar alguna casa habitada por alguna persona mayor que viviera sola. Al hablar con esa gente, los visitantes decían ser revisores de luz o de gas y que llegaban para mejorar la oferta del bono social, emitiendo luego una factura falsa. Después obligaban a la persona que viviese en la casa a ir a buscar el dinero para el correspondiente pago; a continuación uno de la banda lo acompañaba para entretenerlo (por ejemplo, revisando los postes exteriores de la luz o comprobando los interruptores), mientras el otro mientras el otro iba  a la habitación y cogía el resto del dinero.

Indefensión

Algunos de los robos supusieron un botín estimable, al cometerse en casas algo alejadas de oficinas bancarias. Esa lejanía de bancos y la dificultad de los afectados para denunciar el robo causaban una situación de indefensión. En los cuatro meses que actuó, el grupo crimiminal logró un botín de unos 20.000 euros en metálico. Los registros domiciliarios, dos en Santiago y dos en Teo, han supuesto la incautación 6.000 euros en efectivo, de teléfonos móviles y de joyas, así como de cuatro coches, usados en los viajes efectuados para robar. 

Los delitos fueron comertidos en seis municipios de Lugo (Palas, Abadín, Castroverde, Muras, Ribadeo y Vilalba), en tres de A Coruña (Arzúa, A Laracha y As Pontes) y en dos de Pontevedra (A Estrada y Pontecesures)

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