La A-54 de Palas a Arzúa se licitó hace dos años y siguen sin adjudicarse parte de las obras

El Gobierno las anunció en vísperas de las generales del 2015 y los trabajos podrían llegar al 2022

En el valle del río Pambre, en Sambreixo, entre el castillo y O Careón, se construirá el viaducto más largo de la provincia, de más de un kilómetro
En el valle del río Pambre, en Sambreixo, entre el castillo y O Careón, se construirá el viaducto más largo de la provincia, de más de un kilómetro

lugo / la voz

Hace 14 años comenzaron los trabajos de construcción de los primeros tramos de la autovía de Lugo a Santiago, la ya eterna A-54 que debería vertebrar el interior de Galicia pero a la que parece que le faltan aún unos cuantos años para finalizar. Un dato significativo en cuanto a fechas: los días 15 y 19 de diciembre del 2015, justo en las vísperas de las elecciones generales que ganó Rajoy ganó por minoría, el Ministerio de Fomento, que dirigía por entonces Ana Pastor, licitaba los tramos que faltaban, Palas de Rei-Melide (11,7 kilómetros) y Melide-Arzúa (16,4 kilómetros).

Pero dos años después de aquellos dos anuncios publicados en el BOE, en el primer caso las obras aún comenzaron oficialmente el pasado 1 de agosto, pero a un ritmo muy lento; y en el otro tramo, aún están sin adjudicar, aunque el ministro Íñigo de la Serna volvió a apuntar esta semana en Santiago que estaban adjudicadas. En el BOE aún no se hizo pública la empresa ganadora del concurso ni el montante final de la obra, pero presumiblemente será antes de que termine este año. El ministro, en su visita al inicio de los trabajos en Melide, el pasado 31 de julio, anunció que en el 2017 estaría toda la autovía no solo adjudicada sino incluso en obras. Esta afirmación ya no se podrá cumplir e incluso se pone en peligro el plazo de finalización de toda la autovía, finales del 2021. Y es que el tramo Arzúa-Melide tiene un plazo de ejecución de 60 meses, cinco años, con lo que si comienza a contar desde enero del 2018 el plazo de finalización ya se iría hacia el 2022.

La diputada socialista por Lugo, Margarita Pérez Herráiz, registró la pasada semana una pregunta en el Congreso acerca de los plazos de esta autovía. «Dado el considerable retraso de las obras, parece difícil el cumplimiento del plazo de final del 2021». La diputada del PSOE recordó que mientras no se ejecutan los 28 kilómetros entre Palas de Rei y Arzúa los conductores tienen que utilizar una carretera, la N-547, con numerosas limitaciones de velocidad y deficiencias en el firme. «Existe riesgo para la seguridad de las personas que la utilizan, con lo que reclamamos al Gobierno que aborde el mantenimiento para la seguridad vial en la carretera», destaca Margarita Pérez.

Baches en la N-547

Los problemas para los conductores que usan la N-547 se han agravado en los últimos meses. En concreto, entre los kilómetros 43 (O Coto, límite provincial Lugo-A Coruña) y 37, San Xulián do Camiño, el firme se encuentra en un estado lamentable, con baches, asfalto cuarteado y ausencia de pintura de los carriles.

La diputada lucense también incide en su pregunta al Gobierno sobre la baja ejecución presupuestaria para los tramos de la A-54. «El 31 de julio el ministro anunció el ‘inminente’ comienzo de las obras entre Melide y Arzúa, y pasaron cinco meses desde el anuncio y parece que el inicio no era tan ‘inminente’», explicó Margarita Pérez. Para este ejercicio, el presupuesto del Estado asignó una inversión de 10 millones para Palas-Melide y otros 10 para Melide-Arzúa. Pero el nivel de ejecución no ha sido ni mucho menos del cien por cien. Los únicos movimientos de obras están siendo cerca de la carretera de Agolada. «O ritmo é moi lento, lento, os propios traballadores recoñecen», señala un vecino al que la autovía le pasa cerca de sus parcelas, entre Melide y Santiso.

Buena parte de culpa del retraso en la adjudicación de las obras entre Palas y Arzúa se debió al cambio de criterio que aplicó el Ministerio de Fomento en la primavera del 2016. Paralizó los procesos de licitación anunciados hace ahora dos años para crear nuevos pliegos en los que la parte económica tenía un peso preponderante en la adjudicación de los proyectos, frente a la parte técnica que primaba más antes. Todas las empresas que presentaron sus ofertas al ministerio tuvieron que rehacer sus propuestas aplicando la nueva metodología. Así, por ejemplo, si la licitación inicial entre Palas y Melide era de 121 millones de euros, al final fue adjudicada por 70 millones. La licitación de Arzúa-Melide fue de casi 158 millones. La parte económica tendrá un peso del 70% y la técnica de un 30% en la adjudicación final. Se supone que el montante final también será inferior al precio de salida de licitación. A partir de ahí, habrá que contar 60 meses, cinco años que podrían llevar la ansiada autovía al 2022, casi 20 años después del inicio de las obras.

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