Un socio de la Autoescuela Fontiñas denunció a otro por una agresión

Recibió puñetazos y patadas, cayó al suelo y quedó inconsciente

El primer local de la autoescuela, en Fontiñas, lleva cerrado más de un mes.
El primer local de la autoescuela, en Fontiñas, lleva cerrado más de un mes.

lugo / la voz

Todo apunta a que las relaciones entre dos de los principales socios de la macro autoescuela lucense que en las últimas semanas dejó plantados a numerosos alumnos mantenían unas tensas relaciones. De hecho, uno de ellos fue a la comisaría hace algún tiempo para denunciar a otro como consecuencia de una presunta agresión. La Autoescuela Fontiñas fue cerrando la mayoría de sus centros de formación en los últimos tiempos y también fue perdiendo sus vehículos como consecuencia de embargos y otras situaciones.

La denuncia la interpuso en su momento Daniel Fernández Durán, como socio del grupo de empresas, entre ellas Cefovial, vinculada con la autoescuela. El grupo fue creado hace unos doce años, aproximadamente.

El denunciante explicó que, desde hacía tiempo, las empresas estaban atravesando problemas de carácter económico, razón que generó diferencias entre ambos socios. En una ocasión, cuando iba a reunirse con el abogado de la empresa para tratar de diversas cuestiones y se encontraba en el portal donde tiene el despacho el letrado, llegó su otro socio, Anselmo Murado Liñares supuestamente le dijo, según su versión: «¿Qué andas diciendo por ahí? Te voy a denunciar. Te voy a arruinar».

A continuación, según la denuncia, Anselmo Murado comenzó a golpearle, darle puñetazos y patadas. La víctima del ataque llegó a caer al suelo y, según dijo, quedó inconsciente.

El afectado explicó a la policía que cuando recobró la consciencia, el presunto agresor ya no estaba. Seguidamente fue llevado al HULA para ser atendido en el servicio de urgencias donde le apreciaron diversas lesiones. En el momento de desplazarse al centro hospitalario para recibir la asistencia tenía, dijo, un fuerte dolor en el pecho.

A posteriori el afectado acudió a las dependencias de la comisaría de la calle Chantada para presentar la denuncia. Aportó un parte de lesiones y manifestó que tenía magulladuras y hematomas sin aparente gravedad

Fontiñas fue una autoescuela que subió como la espuma en la provincia en un corto espacio de tiempo. Abrió al menos tres centros en Lugo y también delegaciones en Ourense, Monforte. Ribadeo, Palas de Rei, Muimenta, Sarria y otras localidades. La mayoría de los locales fueron cerrando de forma paulatina.

En el caso de la oficina de Fontiñas, en Lugo, después del cierre colocaron un cartel para informar al personal de que el centro de referencia era el de la avenida de As Fontiñas.

Uno de los ingresos principales de la autoescuela fueron los cursos de formación financiados con fondos públicos que impartió a través de Cefovial. El grupo puso también en marcha secciones de salud y seguridad, además de los de formación. Creó incluso Desabolladuras Exprés para reparar pequeños golpes.

Los socios supuestamente no se entendían por los problemas económicos

Más de una veintena de alumnos hacen prácticas en otros centros

Varias autoescuelas lucenses captaron a por lo menos una veintena larga de alumnos que no pudieron completar sus prácticas en la Autoescuela Fontiñas al no disponer esta vehículos. La mayor parte del material móvil le fue embargado como consecuencia de diversas deudas. Algunos turismos fueron, al parecer, subastados.

Una persona que trabajó durante una temporada para uno de los socios de la autoescuela, en concreto Anselmo Murado, dijo que no había cobrado y expuso que tenía constancia de que le reclamaban el alquiler de algún local que tuvo en la avenida de A Coruña. Supuestamente no pagó y, a posteriori, trasladó el negocio a otro inmueble.

Algunos afectados explicaron que habían reclamado a la Agencia Tributaria que investigase la trayectoria de esta persona para determinar si puso en marcha otros negocios utilizando a terceras personas.

En 2001, Anselmo Murado explicaba que tenían 28 trabajadores en las autoescuelas, que con los del centro de formación vial sumaba 48. También hacía referencia a la posesión de unos 40 vehículos, de los que 16 eran turismos.

«Desde los comienzos, los dos socios veteranos se rigen por una norma que les va bien: si tienen dudas, reflexionan, y si uno veta un proyecto, no se lleva a cabo», aseguraba una publicación con publicidad de la autoescuela. En total llegaron a agrupar siete empresas, además de la autoescuela Colupa.

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