De marmolería y granja de conejos a vivienda okupa en Outeiro de Rei

La vecina más cercana asegura que la familia que se ha instalado en la nave no da problemas y que hasta rozó la maleza


LUGO / LA VOZ

La nave se construyó hace décadas en Outeiro de Rei para trabajar el mármol y años después se amplió para criar miles de conejos. Ahora se ha convertido ahora en el domicilio particular de una familia. El matrimonio Montoya vio en esta antigua marmolería y granja de conejos, ahora abandonada, un lugar idóneo para asentarse y fijar residencia. Y así lo hizo. Ropa colgada delante de las ventanas, bicicletas aparcadas contra las paredes de la nave, sillas, escobas y demás utensilios esparcidos en las inmediaciones de las antiguas instalaciones confirman que en dicho lugar hay vida. «No tenemos para dónde ir, esto estaba abandonado y no le hacemos daño a nadie», indicó el padre de esta familia gitana a una vecina.

Esta antigua nave de almacén está asentada en una finca del barrio de Soborvila, en el municipio lucense de Outeiro de Rei, y a su lado se encuentra una vivienda donde reside un matrimonio de avanzada edad. El hombre sufre problemas auditivos y pasa mucho tiempo en cama, por lo que no es consciente de alguna fiesta que estos okupas organizaron en su nuevo espacio. Sin embargo, la mujer, que goza de buena salud, indica que sus nuevos vecinos celebraron algún evento muy concurrido pero que, por el momento, no demostraron ser personas conflictivas. «Desde que chegaron aquí non tivemos ningún problema con eles. É mais, aínda nos fixeron un favor, que rozaron toda a maleza que bordeaba a zona e así evitamos a presenza de insectos e demais bichería preto da nosa casa», indica Teresa, la vecina más cercana de estos okupas.

Pero no todos los residentes en este barrio de Outeiro de Rei opinan igual que Teresa. La llegada de estos nuevos vecinos cayó como un jarro de agua fría entre otros residentes de la zona, que aseguran que ya montaron alguna buena fiesta y con más de 30 personas. «Veña música, veña baile, veña festa e veña furgonetas aparcadas por todo o barrio», manifiesta otra vecina del lugar, que prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a represalias. «Estes veñen de Rábade. Hai bastante tempo trouxeron cabalos para aquí, pero logo desapareceron os animais e agora viñeron eles. Nós enterámonos o outro día, cando fomos dar un paseo e vimos un montón de roupa colgada nun tendal e rapaces pequenos correndo polos arredores», explica otro vecino.

En esta antigua nave reside, según personas del barrio, un matrimonio con cinco hijos menores de edad. En estas tardes calurosas de verano encontrarlos en su nueva vivienda es tarea complicada, aunque si alguien desea contactar con ellos, puede hacerlo. Un folio colgado en la puerta de entrada a la vivienda indica dónde se encuentran. Además, dejan un número de teléfono. «Estamos en el río, en Santa Isabel», reza el cartel, junto a las cifras de un móvil.  La Guardia Civil acudió esta semana a la vivienda tras ser requerida por particulares.

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