Pena de Erosa, un monumento geológico cada vez más olvidado

La maleza oculta un singular paraje natural situado cerca de la antigua carretera de Chantada a Lalín


chantada / la voz

Aunque en el exterior del pabellón polideportivo de Chantada puede verse desde finales el verano del 2016 un mural alusivo a la Pena de Erosa -realizado dentro de un programa promovido por el consorcio turístico de la Ribeira Sacra-, este singular paraje está cada vez más olvidado. Los llamativos bloques de granito, situados uno sobre otro, se encuentran en la parroquia de Santa Baia de Adá, cerca de la aldea de Erosa y a medio centenar de metros de la antigua carretera de Chantada a Lalín y Santiago. Quienes pasaban por este vial distinguían fácilmente el peñasco en el paisaje. Pero la construcción del actual corredor de Lalín redujo drásticamente el tráfico en la vieja carretera y al mismo tiempo la Pena de Erosa ha ido quedando oculta entre los árboles y la maleza.

El peñasco se halla en una finca particular que no se desbroza desde hace mucho tiempo. Hace unos veinticinco años, el lugar estaba libre de maleza y la formación rocosa podía avistarse sin necesidad de acercarse mucho a ella. En la actualidad su presencia pasa prácticamente desapercibida y en la carretera no hay ninguna señalización que indique dónde se encuentra.

Leyendas populares

Como sucede con otras formaciones rocosas que llaman especialmente la atención por su peculiar forma, la Pena de Erosa es escenario de diversas leyendas populares. Una de ellas, recogida por el escritor Ánxel Gómez Montero en una guía turística de Chantada publicada en 1991, dice que la peña de la parte superior era transportada por una moura que la llevaba en equilibrio sobre su cabeza. Al verse perseguida por unos enemigos, la moura se deshizo de la carga depositándola sobre un peñasco de mayor tamaño, y allí permanece desde entonces. Unas tradiciones similares «explican» el origen de las Penas de Rodas, una formación granítica del mismo tipo que la de Chantada -aunque en este caso los peñascos superpuestos son dos en vez de uno- que se encuentra en el municipio de Outeiro de Rei. Las Penas de Rodas están integradas en una conocida y muy visitada área recreativa. La Pena de Erosa, por el contrario, no está siendo aprovechada como atractivo turístico.

Una llamativa formación rocosa cuyos orígenes datan de hace millones de años

Al igual que las Penas de Rodas y otras formaciones rocosas del mismo tipo que según las tradiciones populares fueron construidas por seres legendarios, la Pena de Erosa tiene un origen totalmente natural. Estas moles de granito son lo que se conoce como piedras caballeras o bolos de disyunción y sus orígenes pueden datar al menos de entre hace veinte y sesenta millones de años. Las formaciones geológicas de esta clase se debe a un proceso de erosión y pulverización de la roca que se produce con más intensidad en las llamadas diaclasas, unas fracturas o fisuras naturales que surgen sin que haya movimientos que separen los diferentes bloques en los que se divide la masa de piedra.

La existencia de estas fracturas naturales facilita el paso del agua y el aire hacia el interior de las rocas, propiciando la meteorización y la descomposición química de los minerales que las conforman. En determinados casos, el proceso erosivo da lugar a la formación de varios bloques de roca que quedan caprichosamente colocados unos sobre otros, pareciendo mantener un precario equilibrio. Esta erosión empezó a producirse en tiempos muy remotos, cuando el actual territorio de Galicia se encontraba mucho más al sur, en lo que entonces eran las zonas tropicales. En caso contrario, estas formaciones no se habrían podido desarrollar, ya que el feldespato -uno de los minerales que forman el granito- solo se pulveriza bajo el efecto de un clima mucho más cálido y húmedo que el que se registra actualmente en Galicia. Constituyen por lo tanto un vestigio de la deriva de los continentes y de los estados anteriores de la evolución de la tierra.

Aunque la presencia de peñascos superpuestos aislados en el paisaje -como en los casos de la Pena de Erosa y las Penas de Rodas- resulte muy llamativa, en realidad estas formaciones son relativamente comunes en los terrenos donde el granito es la roca predominante. En otros lugares, este mismo fenómeno geológico puede dar lugar a la aparición de espectaculares y complejas formaciones conocidas como berrocales, caos de rocas o caos de bloques, en los que los bloques de piedra superpuestos no se presentan de forma aislada -como sucede en los casos de Chantada o en Outeiro de Rei- sino en un número considerablemente mayor.

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