Lucha intensa contra el cuarto negocio ilegal y más lucrativo a nivel mundial

Agentes del Seprona de Lugo localizaron más de 50 especies protegidas en varios domicilios de la provincia

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LUGO / LA VOZ

Pertenecen al equipo de investigación del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Lugo y con ellos repasamos una de las operaciones más potentes llevadas a cabo en los últimos tiempos. Se trata de la denominada Thunderstorm, una operación coordinada por Interpol para combatir el tráfico ilegal y los delitos transnacionales contra la flora y fauna silvestre. «Interpol percibe que a nivel mundial existe el tráfico de animales silvestres y que se mueven millones de euros. En enero de este año nos da la orden a todas las policías mundiales para iniciar una operación en este tema», explican estos guardias.

En ella participaron 80 países y entre ellos España, donde los agentes del Seprona realizaron más de 13.000 inspecciones (en las que encontraron primates, aves exóticas y reptiles), detectaron la comisión de 83 delitos, intervinieron unas 4.000 especímenes e interpusieron numerosas denuncias por incumplimiento del denominado convenio Cites. Además, se hallaron más de 100 tallas de marfil. En esta operación, los agentes del Seprona de Lugo jugaron un papel importante, pues hicieron una ardua labor y dedicaron muchas horas de trabajo. De hecho, antes de que Interpol activara esta operación, ellos ya registraban domicilios lucenses en busca de criaderos ilegales de pitones, que finalmente localizaron. Del número total de reptiles y aves exóticas que se encontraron en la operación Thunderstorm, Lugo suma 30 sitácidas, encontradas en varios domicilios del norte, centro y sur de la provincia; 23 serpientes, halladas en una casa de Outeiro de Rei; siete piezas de marfil que un empresario lucense vendía por un valor superior a los 1.700 euros, y un diente de ballena, que poseía un particular. «Estas personas no son delincuentes, y para ellos esto es un hobby. Los animales los tienen bien cuidados; pero se les investiga, porque no están cumpliendo con la normativa. En cuanto al criadero de pitones de Outeiro de Rei se creó mucha alarma social, pero en realidad esas serpientes no son peligrosas. Es más, probablemente ese animal se moriría si estuviera suelto. En cuanto a la tenencia de aves exóticas, es igual de ilegal, pero la ciudadanía no se preocupa porque no ve el peligro. Pero cuando hablamos de reptiles, mucha gente les tiene fobia, y aunque le expliques que son serpientes que no tienen veneno, no lo entienden porque les tienen pánico», relatan estos dos agentes de investigación del Seprona de Lugo, que tras descubrir el criadero ilegal de Outeiro de Rei, investigaron al propietario, que en todo momento colaboró con ellos, y dieron cuenta a Aduanas. «Estas actuaciones son por contrabando. No se demuestran su lícita procedencia y es por ello que das cuenta a Aduanas», explican.

Venta de los animales

Según explican estos dos guardias, la tenencia o venta de reptiles o aves exóticas es legal siempre y cuando el propietario cumpla con la rigurosa legislación. «Con los permisos correspondientes se puede tener cualquier tipo de serpiente o ave exótica en casa. Con las premisas que imponga la Xunta de Galicia, el servicio de inspección, Cites España y el correspondiente concello, se puede», afirman.

Una de las primeras premisas a tener en cuenta es mirar si el animal está englobado en el Cites, el convenio sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestre, que protege a más de 33.000 especies recogidas en tres apéndices y al que España se adhirió hace 32 años. «En el apéndice I se incluyen las especies de animales y plantas sobre las que pesa un mayor peligro de extinción. El comercio de estas especies capturadas o recogidas en sus hábitats naturales está prohibido y solo se permite en circunstancias excepcionales, como por ejemplo, para la investigación científica. En el apéndice II se incluyen las especies que si bien en la actualidad no se encuentran en peligro de extinción, podrían llegar a estarlo a menos que se controle rigurosamente su comercio. En cuanto al apéndice III, agrupa las especies sujetas a reglamentación dentro del territorio de un país para el cual necesita la cooperación de los otros países para impedir su explotación», explican estos dos agentes, que recuerdan que el marfil se encuentra en el apéndice I. «Si el animal nace en cautividad, baja una categoría. Y es que se considera que donde hay que protegerlo es en su medio. Estamos convencidos de que la mayoría de los animales intervenidos nacieron aquí en cautividad. El problema está en la trazabilidad, los parentales. Hay personas dadas de alta como criadores de Cites. Te dan un número de código y tiene que identificarte con las especies que tengas. Solo pueden criar esas especies, y cada descendencia que le salga tienen que anillarla y automáticamente comunicarla al servicios de inspección (Soivre) para que estos profesionales vengan a comprobar todo. También tienen que anotar en un aplicativo el nacimiento y muerte de las especies», explican estos agentes, que recalcan que una vez que el propietario las vende, debe dar al comprador un documento con la trazabilidad. «Cuando le requiramos los papeles, tiene que entregarnos la documentación (datos del animal y los parentales). Muchos muestran toda la documentación del animal que tienen, pero no la de los parentales, algo que es obligatorio», explican.

Aunque la operación Thunderstorm es de la más conocidas, la unidad de investigación del Seprona de Lugo realizó muchas otras, relacionadas con la contaminación atmosférica, alimentación, patrimonio... El año pasado sumaron 13 y en lo que va de año tres.

Excepto Portugal, ningún país europeo dispone de un de tipo de policía como el Seprona

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