El vino de la Galicia más oriental

Los viñedos de Negueira de Muñiz generan una producción cada vez más apreciada


LUGO / LA VOZ

Si a alguien se le habla de vino en Galicia, fácilmente identificará diversas zonas con viñedos. Si se le dice que entre las zonas de producción está la Galicia más oriental, la que comparte con Asturias parte de la cuenca del Navia, la sorpresa o la curiosidad están casi garantizadas. Sin embargo, el asombro no es tal si se escucha lo que dice un viticultor como Manuel Cancio, residente en Negueira.

Sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos y otros miembros de generaciones anteriores ya tenían viñedos y elaboraban vino. Él estima que en su familia existe esa actividad desde el siglo XVII, pero también cita documentación para subrayar el arraigo de la viticultura en la zona: dice que el Catastro del Marqués de la Ensenada, de mediados del siglo XVIII, ya recoge la presencia de unas 80 hectáreas de viñedo.

Más reciente, de mediados del siglo pasado, pero no menos relevante fue la construcción del embalse de Salime, que anegó tierras de Negueira de Muñiz y de municipios asturianos cercanos y que supuso la reducción de las tierras de cultivo. Sin embargo, empeños como el suyo permitieron que el vino siguiese presente en la zona. «Polo menos non se perde», dice.

En el 2001 envasó la primera botella. Casi 20 años después, su bodega tiene capacidad para sacar al mercado 7.000 botellas al año, y la producción se envía a restaurantes y a distribuidores de Galicia y del resto de España. Esta época del año es un período en que la venta tiene uno de sus picos, y la explicación tiene que ver con la gastronomía en general y con los productos de la zona en particular: con la temporada de cocidos ya iniciada y con la Feira do Butelo, que se celebra en A Fonsagrada, ya cercana, el vino de la ribera del Alto Navia se presenta como un acompañante muy aconsejable.

Si la viticultura actual supone una continuación de la que ya se practicaba hace siglos, no sorprende que las clases de uva sean ahora las mismas que entonces. Variedades como mencía, verdellao o serodio se usan para el tinto, y la blanca do país, conocida también como branca lexítima, para el blanco. Cancio envasa vino tinto y blanco, aunque admite que la uva con la que se elabora el blanco tiene algo más de calidad.

Tres son, en su opinión, las razones que explican la elaboración de un vino cada vez más aceptado. En primer lugar, en esas márgenes del Navia hay un clima más bien suave y el ambiente está limpio y a salvo de la contaminación. En segundo, hay unas variedades de uva que permiten poner en el mercado caldos variados. En tercero, agrega, el terreno es pizarroso, lo que posibilita que las cepas logren profundidad en la tierra.

Tratándose de una zona de Galicia en la que el despoblamiento es una realidad presente en las últimas décadas, las nueva vías de un producto tradicional parecen casi una oportunidad para ver posibilidades de futuro. El caso de Cancio no es el único, puesto que, explica, un joven de la zona que vivía en Asturias volvió a su tierra natal y también es viticultor.

«O problema non é de mercado; mercado hai», dice Cancio sobre las expectativas que puede abrir el vino. Lo que hace falta, agrega, es que las zonas rurales tengan unos servicios dignos para que la tentación de marcharse no se haga irresistible.

En busca de un sello de calidad que sí tiene Asturias

Municipios del sudoeste de Asturias cercanos a Negueira de Muñiz (Cangas de Narcea, Pola de Allande, Grandas de Salime, Illano, Pesoz e Ibias) tienen un sello, Denominación de Origen Protegida Cangas, que ampara sus vinos, elaborados con varias clases de uva. Conseguir algo similar en Galicia es un propósito ya iniciado, y Cancio reconoce que una IXP Alto Navia (Navia de Suarna, Negueira de Muñiz y A Fonsagrada) supondría un estímulo.

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