Agosto repuebla la montaña lucense

Lorena García Calvo
lorena garcía calvo MURIAS / LA VOZ
Carlos Castro

Murias, en Navia de Suarna, multiplica su población en verano con los que emigraron a Barcelona

03 ago 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

En una esquina del concello de Navia de Suarna, rayando con León, se esconde Murias, una aldea tan bonita como lejana, que cada año florece a la vida en el mes de agosto. En el invierno apenas queda un puñado de vecinos; pero en el verano todos los que en su momento emigraron a Barcelona o sus descendientes regresan al lugar. Las viviendas se repueblan por unos días, con los acentos gallegos y catalanes conviviendo en armonía.

En la semana que despide julio y da la bienvenida a agosto, en la aldea se percibe movimiento. Los bancos y sillas que rodean la plaza de la aldea tienen ocupantes. Aparcan coches. Los recién llegados se bajan y empiezan a saludar con besos y abrazos. De esos que se dan de año en año. De los que rezuman recuerdos.

Las casas de piedra, con sus tejados de pizarra, componen una instantánea preciosa, casi de postal. Hay obras en varias viviendas. Las están poniendo bonitas. Algunas pertenecen a familias que en su momento emigraron a Barcelona, pero que cada año llegan puntuales para su cita de agosto. La próxima semana serán las fiestas de la localidad, y todos los vecinos se sentarán a la mesa común en la plaza del pueblo. Pueden juntarse más de un centenar. Es un día especial.