1987: El disputado voto de Muras

El extravío de una papeleta retrasó la constitución de la corporación municipal


VILALBA / LA VOZ

El disputado voto del señor Cayo es el título de un libro de Miguel Delibes, llevado luego al cine. Candidatos veteranos, aspirantes a candidatos y ciudadanos de esa España vacía o vaciada pueden encontrar similitudes con el argumento de la historia, cuyo título puede trasladarse de la seca Castilla a la húmeda y a menudo brumosa Galicia de O Xistral. Un disputado voto de cuya propiedad no se guardan datos tuvo en vilo durante varios meses de 1987 a Muras, hasta el punto de causar una repetición de las elecciones municipales.

Mientras que el 30 de junio se constituían las corporaciones locales en la gran mayoría de los municipios, en Muras hubo que esperar cuatro meses. El 8 de noviembre se celebraron las segundas elecciones, después de que en las primeras, que habían tenido lugar en junio, se hubiese extraviado, durante el recuento, un voto en una de las dos mesas, la que incluye entre otras zonas la capital del ayuntamiento. La importancia de ese sufragio era máxima: si no aparecía, la mayoría quedaba en manos de Alianza Popular, con seis concejales frente a los cinco del PSOE. Ese resultado se había dado cuatro años antes, con lo que la alcaldía había pasado al partido de Manuel Fraga.

El asunto llegó a la Audiencia Territorial, con sede en A Coruña, de la que salió la resolución de una repetición parcial de las elecciones. Se celebraron en la mesa afectada por la pérdida de la papeleta, el PSOE logró un triunfo con cierta holgura, y José López Soto, que formaba parte de la candidatura como independiente, accedió a la alcaldía.

Quien se convirtió entonces en máxima autoridad municipal recuerda que se encontró «con moito gusto» en la candidatura pese a no tener carné de militante, aunque reconoce que la dedicación al Concello no siempre resultó fácil de compaginar con su profesión -era profesor- y con su vida familiar. De todos modos, se siente satisfecho del trabajo realizado tanto en el casco urbano como en las parroquias. López Soto no duda en asegurar que su paso por la alcaldía fue un tiempo «proveitoso», algo que encaja con su visión: «A política é vocación de servizo ao meu pobo», afirma.

Si poco habitual es una repetición de elecciones, en los años ochenta resultaba mucho menos frecuente que hoy la presencia de una mujer en puestos destacados de la política local. Esther Baamonde supuso una excepción, al convertirse en alcaldesa en 1983. En 1987 formó parte de la lista pero en el segundo lugar, por detrás de José López García.

Como López Soto, Baamonde fue profesora y guarda un buen recuerdo de su etapa política: ni la necesidad de dedicarle atención constante y de reducir el tiempo de vida personal y familiar enfrían esa impresión. En 1991, con Issam Alnagm al frente, el PP ganó las elecciones y empezó un ciclo que acabó hace cuatro años, al acceder a la alcaldía Manuel Requeijo (BNG) con el apoyo del PSOE

El PSOE ganó en la segunda convocatoria y arrebató el gobierno local a AP

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