«Vienen a desconectar, no a estar pendientes de que alguien las mire»

Coté Granados abrió hace 15 años este negocio exclusivo para mujeres

Imagen del interior del gimnasio en el que solo pueden entrar las mujeres
Imagen del interior del gimnasio en el que solo pueden entrar las mujeres

LUGO

Por la puerta del gimnasio que Coté Granados fundó hace 15 años en Monterroso solo entran mujeres, un concepto que asegura «costó mucho entender», pero útil para usuarias que buscaban un espacio en el que evitar ciertas miradas. «Vienen a desconectar, no a estar pendientes de que alguien las observe», señala esta emprendedora catalana, que llegó desde Barcelona para iniciar aquí un proyecto de vida junto a su familia. Su experiencia en gimnasios mixtos la llevó a apostar por uno exclusivamente femenino y la cifra de usuarias a lo largo de todo este tiempo indica que la decisión fue acertada.

«Al principio costó mucho entender este concepto, pensaban que les tenía manía a los hombres o algo así, pero no pasa nada, soy una persona abierta de mente», explica Granados, que elaboró un pequeño estudio sobre la zona de Monterroso antes de lanzarse a establecer aquí su negocio. «Hay un perfil de mujer muy dura, de aguantar, aguantar, aguantar. Veo mucha resiliencia, mujeres que han tenido que sacrificarse por sus familias, que han cuidado a hijos, a mayores, a enfermos... Siempre han tenido más ataduras», señala.

«Ni mejor ni peor»

Para ellas diseñó unas clases específicas en las que trabajar mejor su fisonomía «diferente a la del hombre, ni mejor ni peor, pero diferente», puntualiza. En el gimnasio da prioridad a conceptos como la flexibilidad y la coordinación, por encima de la fuerza. Apuesta por una combinación de actividades en las que ejercitar cuerpo y mente y, en ese sentido, considera clave proveer a las mujeres de un espacio de confianza, donde pueden desinhibirse y compartir experiencias. «Hay muchísimas mujeres que se quitan aquí tensiones familiares. Nos reímos muchísimo y, claro, esto no podría ser en un sitio mixto porque no te expresas con la misma intimidad», razona.

Detrás de esa intimidad que buscan las usuarias del gimnasio femenino de Monterroso se esconde en realidad un problema que muchas han tratado de esquivar. «Hay mujeres que se sienten cohibidas en un espacio que comparten con hombres y en el que llevan ropa ajustada. Hay algunas a las que, a nivel familiar, les supone un problema ir a un espacio deportivo compartido con hombres», afirma Coté Granados.

Con una larga trayectoria como instructora de actividades deportivas, concluye: «Si buscas desconectar y quieres estar desinhibida y cómoda, necesitas un centro deportivo femenino».

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