Decenas de cruceiros y cruces fueron saqueados y nada se sabe de su paradero

Documentadas unas 150 piezas de seis municipios de la provincia


lugo / la voz

Casi 80 cruceiros y 70 cruces pertenecientes a cinco municipios de la provincia fueron incorporados al inventario provincial después de la catalogación llevada a cabo por los especialistas en la materia, Fernando Arribas Arias, Mario Saavedra Pérez, Luzdivina López Seco, José Manuel Blanco Prado, Manuel Muñiz Besteiro y Francisco Xabier Louzao Martínez. Corresponden a los municipios de O Saviñao, Portomarín, Becerreá, Monterroso, Cervo y Xove. Algunos de los expertos constataron más de una veintena de piezas desaparecidas sin que se conozca su paradero. Además, existe un grave deterioro de cruces en algunos casos. Durante muchos años se produjo un verdadero saqueo de estas piezas, muchas de las cuales fueron vendidas en el mercado negro para ser colocadas en casas particulares. El paradero de otras es un misterio.

La documentación con la documentación de los más de 80 cruceiros investigados, fue presentada en el IX Congreso Galego de Cruceiros e incorporada en el boletín correspondiente a este encuentro que tuvo lugar en el Museo Provincial do Mar de San Cibrao.

De los concellos que se incorporan al inventario, el más pobre en este tipo de pequeños monumentos es el de Becerreá. Se encargaron del chequeo Manuel Blanco y Manuel Muñiz quienes únicamente encontraron tres cruceiros: el de San Pedro de Tortes, que es público y data de finales del XIX y dos en el lugar de Horta, en San Xoán de Aguieira, que son privados. Se trata de piezas del último tercio del siglo XX. Estos se encuentran bien conservados, no así el citado en primer lugar que, según los investigadores, precisa una urgente restauración.

En Becerreá fueron localizadas un total de 15 cruces, varias de ellas correspondientes a misiones llevadas a cabo en diversas parroquias en los seis primeros lustros del siglo XX. «Están ben conservadas agás a do interior da freguesía de A Quinta da Cancela -a máis antiga de todas- que necesita unha pronta restauración. Tamén as cruces misionais externas necesitan coidados». Expresan los autores del informe que recuerdan que «hai cruces de carácter ordinario que cumpren a súa función esencial: o de ser importantes elementos de cristianización, reflectida por unha banda no intre de bicar a reliquia -caso do relicario de Pena Maior- e, por outra, no momento no que son circunvaladas pola procesión , que sae na festividade central do recinto sacro- casos da de Fontaron en Pena Maior. Finalmente hai unha cruz -a de Vilamane- que ten un sentido funerario en canto que reflicte a lembranza a unha finada; e un vía crucis -o de Vilouta- que é a manifestación da doazón dun membro da comunidade».

Si el término de Becerreá es pobre en cruceiros, no se puede decir lo mismo de Monterroso. Francisco Xabier Louzao Martínez llevó a cabo un estudio pormenorizado de un total de 31 que están vinculados a las iglesias parroquiales, situándose en sus proximidades, «tendo unha función destacada na festa ou festas do lugar, cando as procesións discorrían ata o mesmo, dándolle a volta e regresando ao punto de partida marcando deste xeito o percorrido a seguir, e abandonando o adro, para estender así a influencia deste terreo, moitas veces campo da festa no que se desenvolvía esta, e a romaría, se era o caso».

La mayoría de los cruceiros monterrosinos datan del la segunda mitad del siglo XIX, «a pesar da posible redución do fervor relixioso». La mayor parte fueron costeados por las parroquias, «supoñemos que a instancias dos párrocos, pois nunca se observa intervención do bispado (...)». El existente en Bidouredo, por ejemplo, fue levantado en 1853 y su coste fue de 100 reales, de los cuales 40 corresponden a la pilastra. El de Esporiz parece que fue construido coincidiendo con la celebración de un año santo. El vecindario aportó limosnas y el coste superó las 200 pesetas.

Portomarín y O Saviñao

De documentar y registrar los cruceiros de Portomarín se ocupó el lucense Fernando Arribas Arias, autor de numerosas publicaciones y actual presidente de la Asociación de Amigos dos Cruceiros. En este municipio contabilizó 11. Son los de Castro de Soengas, O Castro, Bagude, Narón, Vilarbasín, Sa Mamede do Río, San Martiño de León, Santiago de Soengas y en Portomarín, 3. El investigador localizó también doce cruces y un limosnero.

Arribas también se ocupó de censar los ejemplares existentes en el municipio de O Saviñao. Son 19 cruceiros y 18 cruces. Alguno de los ejemplares, como es el caso del da Broza, tiene como autores a los Carboeira, «dinastía de canteiros oriúnda da parroquia vilalbesa de Román e que constitúe unha das sagas de artistas máis prolixas da provincia de Lugo. Otro detalle destacado en el estudio es la existencia en este municipio de una de las piezas más pequeñas en tamaño de todas las estudiadas en la provincia. Se trata del cruceiro del santuario de Gudalupe de San Vitorio de Ribas do Miño.

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