«Empezaron a ladrar os cans e despois a moverse as ventás»

El temblor de la madrugada del martes fue sentido en casi toda la provincia

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F. A
LUGO / LA VOZ

Eran cerca de las dos del mediodía; el sol caía a plomo en el corazón de A Ulloa pero Mari Luz y Jesús Salgado se encontraban en su finca con la recolecta de la hierba seca. Él había dormido de un tirón y no se había enterado del movimiento de tierra. Ella, sin embargo, fue testigo directo del temblor. «Enterei, enterei. ¡Vaia se me enterei! Foi unha sacudida pequena pero bastante contundente; empezaron a ladrar os cans e despois a moverse as ventás», explica Mari Luz Salgado, que esperó a ver si volvía a producirse algo semejante pero al pasar los minutos y ver que no, volvió a dormir.

No es la primera vez que esta vecina de la parroquia de Bidouredo, en el municipio de Monterroso, es testigo de un terremoto. «Xa vivín varios e moito mais fortes. Este foi como se pasara un tráiler grande pola pista e fixera vibrar as ventás», explica este mujer, que recuerda que el ocurrido en el año 1997 fue más fuerte. «Recordo que se moveron todos os pocillos e vaixela que gardaba nun chineiro que tiñamos no comedor».

Cecilio Meilán, de 87 años de edad, se encuentra en el grupo de ciudadanos que no percibieron el seísmo. Según manifestó, dos horas antes de producirse el terremoto apagó la televisión, y cuando este se produjo, dormía como una auténtica marmota. «Colleume no primeiro sono e non me enterei de nada ata as seis da mañá, que puxen a televisión», relata este octogenario, que indica que estuvo 45 años residiendo en Venezuela y fue testigo de terremotos de magnitudes mucho mayores.

En Taboada

En Taboada, algunas personas que se despertaron a causa del terremoto salieron a la calle por temor a que se produjese un derrumbe en sus casas. Carlos Rodríguez, residente en la capital del municipio, señala que el terremoto lo sorprendió despierto. «Tremeu a cama e quedou todo en silencio», dice. «Chamei a un veciño que teño ao lado e díxome que xa se levantara e que ía saír á rúa», añade. En cambio, Beatriz Cazón -vecina de San Salvador de Insua- decidió permanecer en su casa.

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