«No olvidaré el trato cariñoso que recibí en Alepo»

Pedro Cantero y Alí Lhana, profesor y traductor en el centro penitenciario de Monterroso, expondrán en el Museo Provincial las fotos de cómo era la ciudad siria antes de la guerra


lugo / la voz

«No podemos guardar silencio». Quien así habla es Pedro Cantero, director del Centro de Educación Permanente de Adultos del Centro Penitenciario de Monterroso. En octubre del 2010, en un viaje a Turquía dentro del programa europeo Proyecto sin barreras, con el fin de buscar fórmulas para eliminar fronteras e integrar culturas, Cantero, junto con el traductor de la prisión, Alí Lhana Díaz, se animaron, no sin dificultades, a pasar la frontera y acercarse a Alepo, la ciudad que «rivalizaba» con Damasco por el título de urbe habitada más antigua del mundo.

Cantero, amante de la fotografía, quiso capturar la realidad de una ciudad viva, con sus gentes en el mercado, los niños en la escuela o hasta un policía que cuando se enteró que eran de España les soltó: «¿Españoles?, muy buena gente». Era el 26 de octubre del 2010 y reconocen que nada les hacía imaginar que lo que estaban viendo y viviendo sería efímero. «Solo estuvimos un día, pero cuando me marché, me quedé con la sensación de que tenía que volver, por lo bonito y, sobre todo, por lo bien que nos trataron», señala Cantero. El 15 de marzo del 2011 comenzaba el horror en Siria y aquella imagen de Cantero y Lhana nunca más volverá a ser posible.

Un grupo de mujeres sirias en la mezquita de Alepo, en octubre del 2010
Un grupo de mujeres sirias en la mezquita de Alepo, en octubre del 2010

«Reconozco que iba con prejuicios, pero no olvidaré el trato cariñoso, la amabilidad y la hospitalidad con la que me trataron», relata Cantero. Sus fotos y la experiencia vivida por él y Lhana, con la coordinación del director de programas del centro de Monterroso, Víctor Fraga, se hará pública este lunes en el Museo Provincial, en una mesa redonda que promueve la Rede Museística Provincial, cuya gerente, Encarna Lago, apostó desde el primer momento por los trabajos que desarrollan desde Monterroso. «Como museo, temos unha responsabilidade coa sociedade», señala Lago. Por su parte, Fraga agradece el apoyo de la Rede Museística, «que foi capaz de ser sensible ao traballo oculto que facemos no centro penitenciario con persoas marxinais e vulnerables».

Imagen de octubre del 2010 del minarete de la mezquita de Alepo, Patrimonio de la Humanidad, y que se destruyó en la guerra en Siria
Imagen de octubre del 2010 del minarete de la mezquita de Alepo, Patrimonio de la Humanidad, y que se destruyó en la guerra en Siria

En la cita del lunes, a las siete de la tarde, Cantero y Lhana demostrarán el papel educativo que pueden tener los proyectos sin barreras. Como señala Víctor Fraga, «trátase de facer un mundo mellor desde o compromiso e a educación». Alí Lhana -un ejemplo de integración, cuya madre es gallega, su padre marroquí y ambos se conocieron en Francia- recuerda como en su estancia en Alepo fueron agasajados por los vecinos en todo momento: «Nos invitaban a tomar té, nos abrían sus casas, y no nos conocían de nada». Por ello, ahora, cuando llegan los refugiados a Europa y a Galicia, aunque menos de los que les gustaría que llegasen, tanto Lhana como Cantero consideran que se sienten con el compromiso de explicar, en este caso a los lucenses, que aquellos sirios que tanto cariño les aportaron eran ciudadanos más similares de lo que pensamos a cualquier vecino de nuestro barrio o aldea. «Reconozco que cuando comencé a viajar hace años con los programas, era algo receloso, y ahora es todo lo contrario, provoco el encuentro, por eso queremos ayudar a abrir mentes con este trabajo», explica Cantero. Y a pesar de que reconoce que lloró cuando vio las imágenes de Alepo destruido y las comparaba con la suyas, le gustaría que su trabajo ayudase, modestamente, a evitar que se repita lo mismo en otros lugares del mundo. Que así sea.

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