De Barcelona a Meira para criar ovejas

Una pareja emigra desde Cataluña hasta el rural gallego para dedicarse al pastoreo y al asesoramiento ganadero

De Barcelona a Meira para criar ovejas Una pareja emigra desde Cataluña hasta el rural gallego para dedicarse al pastoreo y al asesoramiento ganadero
s. v.
lugo / la voz

La Galicia rural que ahora está pasando por una de sus peores crisis y ocupa la mayor parte del territorio está de celebración, gracias a un matrimonio que ha decidido emprender y apostar por la cría de ganado caprino y ovino. Viven en Meira desde el año 2007 y Joan Alibés y Ermitas Rodríguez han tenido tres hijos en la localidad, lo que sin duda es una bendición para un entorno rural que lucha año tras año por sobrevivir un poco más.

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«Queríamos iniciar algo en el rural y en Cataluña era algo complicado», explica el barcelonés, que admite que su fuente de ingresos no es puramente el ganado. El suyo es un matrimonio de ingenieros agrónomos y compaginan la explotación con el asesoramiento a ganaderos. Tienen una entidad propia para aconsejar a otros profesionales. Joan Alibés se define a sí mismo como un «técnico gandeiro», explica en un gallego perfecto, y es que «aquí también hay que aprender el idioma», cuenta. Sin duda, a este matrimonio no le ha costado mucho acostumbrarse a la vida rural gallega.

Experiencia

El truco, explican los ingenieros, está en que experimentan «cosas que después podemos asesorar porque tenemos la realidad delante». Con 300 ovejas, 15 cabras y cinco perros los paseos por el campo se han vuelto algo fundamental para Joan Alibés y su familia, que dedican su vida a cuidar el entorno en el que viven.

Las ventajas, explica Alibés, que los costes de producción son muy bajos ya que las ovejas y las cabras solo comen hierba de los pastos, por lo que no necesita invertir en piensos o alimentación. Además, no tienen que vigilarlos demasiado ya que los perros son los encargados de hacerlo. Como inconvenientes, la inversión para implantar las praderas y los costes de los sistemas de cierre que instalan en las fincas.

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Beealia es el nombre de la entidad asesoradora que dirige la pareja y que constituye su principal fuente de ingresos. La Cabreta es su ganadería, creada como consecuencia «de los problemas de comercialización que teníamos», cuenta Alibés, que también indica que es difícil «vender más de cinco o diez cabritos».

Venta a través de internet

Para crear Beealia, la pareja se asoció con otro matrimonio para vender sus productos a través de Internet y, finalmente, Alibés y su mujer se hicieron con la propiedad de la entidad. Aunque no es una de sus prioridades, según explica el catalán, para vivir de las ventas tendrían que salir semanalmente «casi 20 corderos», una cifra que, explica, no alcanzan.

Viven a cinco kilómetros de su ganado, al que visitan una o dos veces al día, especialmente para alimentar a los canes. Las ovejas y las cabras duermen todo el año a la intemperie con sus guardianes, que ya están más que acostumbrados a la vida en la montaña durante los duros inviernos.

Aunque la percepción de la población pueda ser distinta, desde Beealia explican que en Galicia se consumen pocos cabritos y que quienes lo compran de forma habitual, pertenecen fundamentalmente a los ámbitos rurales. Joan Alibés y Ermitas Rodríguez están aumentando la explotación y, al año, «podemos vender hasta 90 corderos», explican.

En un principio empezaron con el pastoreo de cabras porque pensaron que comían muchos toxos, «vimos que no y decidimos cambiar», indica el catalán, que asegura que estos animales solo comen la punta de la planta sin llegar a erradicarla nunca. El ganado convive en nueve parcelas de más de 33 hectáreas y, en invierno, también pastan en otras fincas que no utilizan los propietarios de las vacas.

Las batidas no son la solución para evitar los ataques de los lobos

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Este matrimonio también es el ejemplo de que las batidas no son la solución definitiva para controlar los ataques de los lobos al ganado, sin olvidar que muchas veces son los propios ganaderos los que se han dedicado a ocupar lugares históricamente ocupados por los animales salvajes. Quitarles lo que es suyo y, además, matarlos. Pero Joan Alibés y Ermitas Rodríguez han decidido optar por otras soluciones menos salvajes y más sanas, con la ayuda de cinco trabajadores más en las fincas de su ganado: mastines educados para proteger al rebaño ante los posibles ataques de los lobos.

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